España ocupa una posición geográfica privilegiada en relación al Magreb y su retaguardia, el Sahel. No obstante, lo más preocupante es que esta situación geográfica no se traduce en un apoyo geopolítico práctico. Actualmente, la información sobre el Sahel en su Estrategia de Seguridad Nacional (ESN) es bastante genérica y difícil de implementar, en gran parte debido a la disminución de la influencia de la Unión Europea (UE) en la región. Además, aquellos que tienen un papel predominante en la definición de las competencias de la OTAN, ya que este tema se aborda en su Concepto Estratégico 2022 (riesgos de 360 grados), no establecen acciones concretas para España; por lo tanto, la naturaleza de la estrategia en la región se manifiesta en una defensa en solitario.