La seguridad de la identidad está en un proceso continuo de transformación.
Lo que antes se limitaba a nombres de usuario y contraseñas ha dado paso a un ecosistema complejo que incluye biometría, tokens de hardware y arquitecturas de confianza cero.
A medida que nos acercamos a 2026, el ritmo de estos cambios se intensifica, y las diferencias entre nuestras identidades digitales y físicas se vuelven menos claras, mientras que las amenazas se sofistican.

Para estar al frente de esta evolución, no basta con reaccionar ante las amenazas; es vital anticiparse a ellas y así minimizar el riesgo. Con base en las tendencias actuales, aquí se presentan 9 previsiones sobre la seguridad de la identidad para 2026.

1. La IA se convertirá en la herramienta clave para la gobernanza de identidades

Los procesos manuales de revisión de acceso y los sistemas de control de acceso basado en roles (RBAC) están pasando de moda. Para 2026, la gobernanza de identidades (IGA) impulsada por IA será una norma. Estos sistemas evaluarán constantemente el comportamiento de los usuarios, la sensibilidad de los recursos y las señales de riesgo para conceder, modificar o revocar accesos en tiempo real. Este acceso «justo a tiempo» reducirá considerablemente la superficie de ataque que generan permisos existentes.

2. Los deepfakes impulsarán la transición hacia la biometría «viva»

Con el aumento de los deepfakes convincentes, los métodos biométricos tradicionales, como los escaneos faciales estáticos y las huellas de voz, se volverán poco fiables para la autenticación de alto riesgo. Se priorizará la detección de «vida», como el análisis facial multiframe que estudia movimientos musculares sutiles o autenticación de voz que examina patrones únicos de las cuerdas vocales. Probar que eres una persona viva será tan crucial como demostrar tu identidad.

3. La identidad descentralizada ganará aceptación en el ámbito empresarial

Las identidades autosoberanas (Self-Sovereign Identity – SSI) y los identificadores descentralizados (Decentralized Identifiers – DIDs) se expandirán más allá del ámbito criptográfico hasta el entorno corporativo. Las empresas adoptarán credenciales verificables, permitiendo a empleados y clientes manejar sus propios datos de identidad. Esto facilitará procesos de incorporación, disminuirá los riesgos de almacenamiento de datos y otorgará a las personas un control sin precedentes sobre su información personal. Las billeteras digitales contendrán títulos, verificaciones de empleo y credenciales de acceso, todas bajo la firma y verificación de una cadena de bloques.

4. La autenticación sin contraseña será la norma

Aunque la presión para eliminar contraseñas ha sido constante, 2026 marcará un hito. La adopción generalizada de claves de acceso, respaldada por gigantes como Apple, Google y Microsoft, convertirá la autenticación multifactor (MFA) sin contraseña en la experiencia predeterminada. La combinación de comodidad y seguridad será irresistiblemente atractiva para las organizaciones, relegando las contraseñas a sistemas heredados.

5. La identidad se convertirá en la base de la seguridad en OT e IoT.

Con el aumento de la interconexión entre tecnología operativa (OT) y el Internet de las Cosas (IoT), la seguridad de estos dispositivos se volverá una prioridad. Se pasará de una seguridad centrada en la red a una enfocada en la identidad de cada dispositivo. Cada sensor, actuador y controlador en plantas de producción o edificios inteligentes deberá tener una identidad única y verificable, permitiendo políticas de confianza cero que eviten que dispositivos no autorizados se comuniquen o ejecuten comandos.

6. La «Identidad de las Cosas» requerirá un nuevo enfoque en seguridad

Más allá del IoT empresarial, se producirá un aumento en las identidades de máquina. Cada microservicio, API y contenedor en la nube tendrá su propia identidad. Gestionar el ciclo de vida de estas identidades efímeras y no humanas exigirá herramientas especializadas en Gestión de Derechos de Infraestructura en la Nube (CIEM) y gestión de identidades de máquina que manejen millones de credenciales a gran escala.

7. La computación cuántica impulsará la mejora de los estándares de cifrado

Aunque las computadoras cuánticas capaces de desactivar el cifrado RSA y ECC aún están en desarrollo, para 2026 la amenaza será tomada en cuenta. Los ataques de «Recoger ahora, descifrar después», donde los adversarios roban datos cifrados para luego descifrarlos con computadoras cuánticas del futuro, generarán una adopción temprana de la criptografía poscuántica (PQC) en sistemas de identidad, sobre todo en el gobierno y las infraestructuras críticas.

8. El rol de CISO abarcará las funciones de Identidad y Confianza

El papel del CISO se expandirá considerablemente. A medida que la identidad se establezca como el núcleo del control de acceso (empleados, clientes, máquinas y socios), el CISO se convertirá en el principal defensor de la confianza digital. Sus responsabilidades combinarán la ciberseguridad tradicional con estrategias de riesgo digital, privacidad e identidad.

9. La seguridad de la identidad se integrará en el ciclo de vida del desarrollo

El concepto de «Desplazamiento a la izquierda» incluirá plenamente la identidad. La seguridad de las aplicaciones dejará de ser un aspecto de último momento. Los controles de identidad y acceso se implementarán desde el desarrollo (Identidad como Código). Los desarrolladores emplearán bibliotecas estándar y APIs para gestionar autenticaciones y autorizaciones, convirtiendo el acceso seguro en un elemento esencial de la arquitectura de la aplicación desde el inicio.

El camino a seguir

El mundo de 2026 estará más conectado, automatizado e inteligente que nunca. Esto brinda oportunidades extraordinarias, pero también plantea un panorama de amenazas complejo. El hilo conductor será la identidad: el nuevo perímetro y la clave para el crecimiento empresarial y la confianza digital. Las organizaciones que prosperen en este entorno serán aquellas que dejen de ver la identidad como una mera función de TI y la adopten como un imperativo estratégico esencial.

Fuente:
THN


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