La Dirección de Recuperación de Unidades de la Armada de Chile (Drua) desarrolla actualmente el proyecto de modernización de las dos fragatas multipropósito clase M de la Escuadra Nacional. El proceso inició a principios de este año con la llegada de la FF-18 Almirante Riveros a las instalaciones de la planta industrial Talcahuano de Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar).
La institución dio a conocer los detalles de este programa de recuperación de capacidades, que incluye un periodo exhaustivo de intervención en cada unidad y se ejecuta de manera secuencial con los submarinos clase Scorpène, con el objetivo de extender su vida útil. Esta información fue publicada en la revista institucional Vigía.
El director de la Drua, contraalmirante Óscar Manzano, explicó que en este proceso los comandantes de los buques son designados como jefes de proyecto y reciben apoyo del organismo técnico. Durante la intervención se realiza un control financiero minucioso para optimizar el rendimiento de la inversión, mediante un gasto eficiente en la compra de repuestos, equipos y sistemas, así como en contratos y servicios de mantenimiento con empresas privadas nacionales e internacionales.
En este contexto, la Armada de Chile suscribió contratos en 2024 y 2025 que permitirán actualizar los principales sistemas de las fragatas clase M. Entre estos destacan la incorporación del Sistema de Gestión Integrado de Plataforma (IPMS) Rhodium de RH Marine, el Sistema Integrado de Comunicaciones (ICS) Oceanex de EID y el Sistema de Gestión de Combate (CMS) Advent de Havelsan.
La Drua cuenta con especialistas que fiscalizan las distintas etapas del proceso para asegurar el cumplimiento estricto de plazos e inversiones, desde la planificación presupuestaria y de alcance, pasando por la ejecución en el astillero, hasta el cierre de cada fase. Su función técnica es supervisar y asesorar al oficial encargado de reparaciones para garantizar que cada unidad sea devuelta al mar con su máxima capacidad operativa.
El cumplimiento de los objetivos del programa depende de la eficiencia presupuestaria y del apego riguroso a la planificación técnica, considerando el valor estratégico de los buques. El oficial coordinador de reparaciones del proyecto, capitán de fragata Francisco Saavedra, señaló que el desafío consiste en optimizar los recursos públicos, maximizando los trabajos que se financiarán con el presupuesto disponible y coordinar las distintas direcciones técnicas para cumplir los plazos establecidos.
Para enfrentar la complejidad de estos trabajos, la institución conformó un grupo de asesores técnicos encabezados por el oficial jefe que actúa como coordinador. El equipo incluye especialistas en ingeniería, sistemas de armas, telecomunicaciones, operaciones y finanzas, quienes actúan como enlace directo con la Dirección de Ingeniería de Sistemas Navales, la Dirección de Programas, Investigación y Desarrollo, y la Dirección de Telecomunicaciones e Informática, entre otras.
El programa comprende múltiples subproyectos dirigidos por los distintos organismos técnicos navales, y cada uno ha asignado un asesor con dedicación exclusiva para garantizar que las diferentes tareas se ejecuten sin interferencias. Esto permite una coordinación con Asmar orientada a devolver a la Escuadra Nacional unidades tecnológicamente renovadas y preparadas para los desafíos futuros.
Con Información de www.infodefensa.com
