lunes, 20 de julio de 2026
Policial

Internet de las Cosas: los desafíos ocultos de la transformación digital

La transformación digital ha posicionado al Internet de las Cosas (IoT) como un elemento central de la seguridad contemporánea. Cámaras de videovigilancia, sistemas de control de acceso, sensores ambientales, alarmas inteligentes, detectores de incendios, GPS, drones y dispositivos de monitoreo remoto conforman una infraestructura cada vez más conectada, eficiente y automatizada.

No obstante, esa misma conectividad que mejora la gestión de la seguridad amplía simultáneamente las oportunidades para que los ciberdelincuentes ataquen. Cada dispositivo conectado a Internet representa un potencial punto de acceso a una red corporativa si carece de protecciones adecuadas.

En Chile, el crecimiento sostenido de la seguridad electrónica y la adopción de soluciones inteligentes en edificios, industrias, municipios, hospitales, aeropuertos y centros logísticos ha aumentado significativamente la cantidad de dispositivos IoT en operación permanente. Muchos de estos equipos recopilan y transmiten información crítica en tiempo real, lo que demanda elevar los estándares de ciberseguridad en su implementación y administración.

Una amenaza silenciosa

Un riesgo principal radica en que numerosos dispositivos se instalan con configuraciones de fábrica que nunca son modificadas. Contraseñas predeterminadas, servicios de administración remota expuestos a Internet, firmware desactualizado y protocolos inseguros continúan siendo vulnerabilidades habituales.

Cuando un atacante logra comprometer uno de estos equipos, puede acceder a imágenes de videovigilancia, manipular sistemas de control de acceso, desactivar alarmas o utilizar el dispositivo como puerta de entrada para infiltrarse en otros sistemas organizacionales.

Los riesgos no se limitan únicamente al robo de información. Equipos comprometidos pueden integrarse a redes de dispositivos infectados —conocidas como botnets— utilizadas para ejecutar ataques distribuidos de denegación de servicio (DDoS), afectar servicios críticos o facilitar campañas de ciberataques a gran escala.

Impacto sobre la seguridad física

En el ámbito de la seguridad privada, las consecuencias pueden ser particularmente graves. Una cámara fuera de servicio, una cerradura inteligente manipulada o un sistema de monitoreo inutilizado durante una emergencia pueden comprometer la protección de personas, instalaciones y activos estratégicos.

Las organizaciones que administran infraestructuras críticas enfrentan un desafío aún mayor. Sistemas de transporte, energía, minería, puertos, aeropuertos, hospitales y centros de datos dependen crecientemente de sensores y dispositivos conectados cuya disponibilidad y confiabilidad resultan esenciales para mantener la continuidad operacional.

La importancia de una gestión integral

Especialistas en ciberseguridad coinciden en que la protección del Internet de las Cosas no depende exclusivamente del fabricante del dispositivo. La seguridad debe abordarse durante todo el ciclo de vida del equipo, desde su adquisición e instalación hasta su operación y reemplazo.

Entre las medidas recomendadas se destacan cambiar inmediatamente las credenciales predeterminadas, mantener el firmware actualizado, segmentar los dispositivos en redes independientes, utilizar autenticación robusta para la administración remota, cifrar las comunicaciones y monitorear permanentemente la actividad de los equipos conectados.

Asimismo, disponer de un inventario actualizado de todos los dispositivos IoT permite identificar aquellos que han quedado sin soporte del fabricante o que presentan vulnerabilidades conocidas, facilitando una gestión preventiva del riesgo.

El desafío para las organizaciones

La creciente digitalización de la seguridad exige que empresas e instituciones comprendan que un dispositivo inteligente no solo mejora la eficiencia operativa, sino que también incorpora nuevas responsabilidades en materia de gestión de riesgos.

La convergencia entre seguridad física y ciberseguridad obliga a integrar ambas disciplinas bajo una estrategia común, donde la protección de la información y la continuidad operacional sean consideradas parte esencial del diseño de cualquier sistema tecnológico.

En un escenario donde cada sensor, cámara o controlador conectado puede convertirse en un objetivo para los ciberdelincuentes, invertir en ciberseguridad ya no constituye un costo adicional, sino un requisito indispensable para garantizar la resiliencia de las organizaciones frente a amenazas cada vez más sofisticadas.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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