lunes, 10 de agosto de 2026
Policial

Fragmentación política debilita respuesta estatal contra crimen organizado

El Presidente José Antonio Kast presentó en cadena nacional la Agenda contra el Crimen Organizado y el Terrorismo (ACOT), iniciativa que propone cambios de rango constitucional y nuevas herramientas operativas para combatir la delincuencia.

No obstante, poco después de concluida la alocución presidencial, diversos sectores políticos y legislativos expresaron críticas inmediatas al anuncio.

Especialistas en seguridad pública y observadores delictuales coinciden en que la lucha contra estructuras criminales transnacionales requiere una posición unificada de todos los poderes del Estado. Cuando el crimen organizado evoluciona hacia delitos como extorsiones, secuestros extorsivos y control territorial, la respuesta institucional no puede estar sujeta a conflictos de naturaleza político-partidista.

La protección de las familias, la garantía del libre tránsito en espacios urbanos y la seguridad de entornos escolares representan derechos básicos que demandan un consenso nacional inmediato. Elevar la seguridad pública a nivel constitucional, ampliar el plazo de flagrancia a 24 horas y agilizar los decomisos patrimoniales constituyen medidas estructurales que necesitan una tramitación urgente, más allá de los cálculos tradicionales de competencia legislativa que retrasan soluciones apremiantes.

La fragmentación política representa una ventaja para la delincuencia, ya que el aspecto más complejo de las críticas cruzadas en el Congreso radica en el mensaje que se transmite indirectamente hacia el ecosistema criminal. Las organizaciones delictivas funcionan bajo análisis de costo-beneficio y evalúan permanentemente las capacidades de respuesta del Estado.

El Ejecutivo estableció un plazo definitivo e instruyó a los ministerios del comité político para tramitar un paquete de 30 proyectos antes de las festividades de fin de año. El éxito de la agenda ACOT dependerá no solo de la firmeza del discurso presidencial, sino de la capacidad real de los parlamentarios para comprender que la delincuencia trasciende divisiones políticas e ideológicas. Superar las divisiones históricas y construir un frente común es el único camino técnico para evitar que los delincuentes continúen ganando terreno en detrimento de la tranquilidad ciudadana.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.