El mercado informal en Chile genera una pérdida fiscal anual estimada en US$ 1.200 millones, según los últimos reportes del sector financiero y comercial. Esta evasión de ingresos afecta directamente el presupuesto público y tiene su principal vector en el contrabando de tabaco, el cual registra niveles históricos de ocupación en la Región Metropolitana.
De acuerdo con las mediciones de la industria, el cigarrillo ilegal alcanza un 70,7% de penetración en el Gran Santiago. Esto implica que más de dos tercios del producto comercializado en la capital evade la carga tributaria correspondiente y los controles de la autoridad sanitaria.
El análisis de la cadena de suministro ilícita determina las siguientes variables:
Origen principal: El 77,8% del tabaco ilegal proviene de Paraguay.
Modus operandi: El ingreso se realiza mediante pasos fronterizos habilitados y no habilitados mediante técnicas de ocultamiento en carga pesada.
Destino: Distribución masiva en ferias libres, comercio ambulante y locales de barrio de la capital.
El incremento en las incautaciones por parte de las policías y fiscalizadores ha generado un problema operativo crítico en el Servicio Nacional de Aduanas. Actualmente, la velocidad de acopio de mercancía incautada supera la capacidad física de destrucción de los organismos del Estado.
Esta brecha logística provoca saturación de almacenes, ya que bodegas fiscales operan al límite de su capacidad por el volumen de cajetillas y productos falsificados retenidos. Asimismo, genera cuellos de botella, pues los tiempos administrativos y la disponibilidad de plantas de incineración son más lentos que el ritmo de los decomisos en puertos y fronteras. Además, existen costos asociados, ya que el Estado debe destinar recursos adicionales para el resguardo y almacenamiento prolongado de estas mercancías ilícitas.
Con Información de revistaseguridad.cl
