La Marina de los Estados Unidos (US Navy) dio luz verde al futuro de la aviación naval de reabastecimiento aéreo al adjudicar a Boeing el primer contrato de producción del MQ-25A Stingray, un sistema aéreo no tripulado llamado a revolucionar las operaciones de los grupos de combate de portaaviones. El contrato, valorado en $562 millones de dólares, contempla la fabricación de las tres primeras aeronaves de producción inicial a baja cadencia (LRIP, Low-Rate Initial Production), así como la adquisición anticipada de componentes para otras tres unidades adicionales. Con esta decisión, el programa abandona oficialmente la fase de desarrollo para entrar en la etapa de producción y despliegue operativo.
Con Información de www.defensa.com
