Los carros de combate Leopard 2A4CHL del Ejército de Chile atraviesan un proceso de modernización de sus sistemas a cargo de la empresa turca Aselsan, en el marco del Proyecto PROACO.
Sin embargo, a partir de la información difundida por fuentes turcas y de lo observado en el modelo a escala del Leopard 2A4CHL exhibido por Aselsan durante FIDAE, persisten dudas sobre el alcance real de esta modernización, en particular sobre la eventual incorporación de un paquete adicional de protección blindada (add-on armor).
La maqueta presentaba una configuración con elementos adicionales de protección en la torre y el casco, aunque su exhibición no constituye por sí misma una confirmación de que esas modificaciones formen parte del programa. Hasta el momento no existe certeza de que se contemple un incremento de la protección balística mediante blindaje extra, por lo que este aspecto permanece como una interrogante abierta.
De contemplarse la incorporación de un paquete de protección adicional, una de las alternativas que podría evaluarse es el sistema de blindaje desarrollado por la empresa turca Roketsan, considerando que la modernización de los Leopard 2A4CHL está en manos de Aselsan, también de origen turco.
Ese paquete, denominado Roketsan T1, contempla la incorporación de módulos de blindaje adicionales destinados a reforzar la protección de la torre y el casco del Leopard 2A4.
El Roketsan T1 combina blindaje compuesto, blindaje reactivo explosivo (ERA) y blindaje de rejas (slat armor), con el propósito de incrementar la protección del Leopard 2A4 frente a distintas amenazas antiblindaje. Según las cifras disponibles, el conjunto tendría un peso aproximado de 6,3 toneladas, repartidas entre la torre, con 3,35 toneladas, y el casco, con 2,98 toneladas. Su instalación elevaría el peso del carro de combate hasta aproximadamente 61,33 toneladas, un aumento considerable que también debe analizarse en función de sus efectos sobre la movilidad, la suspensión y el conjunto motopropulsor.
Otro factor relevante es el costo de adquisición e integración de estos paquetes, especialmente cuando se trata de soluciones adaptadas a una configuración específica del vehículo. Su eventual incorporación obliga a ponderar tanto la inversión inicial como las exigencias adicionales de mantenimiento y sostenimiento a lo largo de la vida operativa.
La evolución de las amenazas en el campo de batalla, en particular la proliferación de misiles antitanque guiados (ATGM) de última generación y de drones de ataque unidireccional, ha reforzado la importancia de mejorar la supervivencia de los carros de combate principales (MBT) y de sus tripulaciones. No obstante, la eficacia de un paquete de blindaje depende de las características de cada amenaza y de las zonas del vehículo que se busca proteger.
Una alternativa que podría estudiarse para los Leopard 2A4CHL es adoptar un programa de modernización más amplio, tomando como referencia la experiencia de Polonia con sus Leopard 2PL, que incorporaron mejoras en la protección de la torre junto con modificaciones en otros sistemas del vehículo, como los de observación y control de tiro. Esa experiencia constituye un antecedente para evaluar posibles soluciones, aunque el programa polaco responde a requisitos y desarrollos distintos de los del paquete Roketsan T1.
En el caso polaco, la actualización de los Leopard 2A4 al estándar Leopard 2PL, desarrollada con la participación de Rheinmetall y de la industria polaca, contempló módulos adicionales de blindaje en la torre, sin extender una solución equivalente a todo el casco. Esa configuración respondió a los requisitos específicos del programa, entre ellos las restricciones de peso y los costos asociados a la modernización.
Para los Leopard 2A4CHL del Ejército de Chile podría evaluarse un criterio similar, priorizando el refuerzo de la torre mediante determinados componentes de un paquete de protección, siempre que su integración resulte técnica y económicamente viable. En ese escenario, la protección de otras zonas del vehículo podría abordarse mediante soluciones complementarias, como el blindaje de rejas (slat armor).
En este ámbito, Fábricas y Maestranzas del Ejército (FAMAE) podría participar en el estudio, el desarrollo o la fabricación de determinados componentes de protección, en virtud de sus capacidades industriales. No obstante, cualquier solución de este tipo requeriría evaluaciones técnicas, ensayos de integración y pruebas de protección antes de considerar su eventual incorporación a los vehículos en servicio.
Otra experiencia que merece atención es la de Ucrania con sus Leopard 2A4V, una adaptación que incorpora módulos de blindaje reactivo explosivo (ERA) para reforzar la protección del vehículo. A juicio del autor, esta solución resulta especialmente interesante por su carácter modular, la posibilidad de ajustar su configuración a distintas necesidades operacionales y su potencial para reducir los costos frente a programas de modernización más complejos.
Imágenes difundidas durante la guerra contra Rusia muestran Leopard 2A4 operados por las fuerzas ucranianas, como los de la 33.ª Brigada Mecanizada Independiente, equipados con módulos ERA en la torre y en los costados del casco, una configuración que refleja las adaptaciones de protección implementadas en el conflicto para mejorar la supervivencia frente a amenazas antiblindaje.
Para los Leopard 2A4CHL del Ejército de Chile podría estudiarse una solución inspirada en esa experiencia, considerando la eventual participación de FAMAE en el diseño y la fabricación de soportes, estructuras de montaje y otros componentes asociados. Una arquitectura modular también facilitaría la sustitución de elementos dañados y determinadas tareas de mantenimiento en terreno, siempre que su diseño contemple procedimientos seguros de instalación y reparación.
Sin embargo, la integración de blindaje reactivo en un carro de combate exige estudios de compatibilidad estructural, distribución de cargas y seguridad para la tripulación. La experiencia ucraniana constituye un antecedente relevante, aunque su aplicación a la flota chilena tendría que responder a evaluaciones técnicas y operacionales propias.
Una de las principales interrogantes sobre el empleo de blindaje reactivo explosivo (ERA) es su efectividad frente a los proyectiles perforantes estabilizados por aletas y con casquillo desechable (APFSDS), conocidos habitualmente como proyectiles flecha. Aunque los primeros sistemas ERA fueron desarrollados principalmente para contrarrestar amenazas de carga hueca, las generaciones posteriores incorporaron soluciones orientadas también a reducir la capacidad de penetración de determinados proyectiles de energía cinética.
Entre los desarrollos más conocidos figuran los sistemas rusos Kontakt-5 y Relikt, la familia ucraniana Duplet y las familias FY desarrolladas por China. Estos antecedentes demuestran que la tecnología ERA ha evolucionado considerablemente, aunque sus prestaciones dependen del diseño del módulo, las características del proyectil y las condiciones del impacto. Por ello, sería incorrecto asumir que cualquier sistema de blindaje reactivo proporciona una protección equivalente frente a municiones APFSDS modernas.
Para los Leopard 2A4CHL del Ejército de Chile, la eventual incorporación de este tipo de protección requeriría evaluar las características de cada solución, su compatibilidad con el blindaje existente y sus efectos sobre el peso y la operación del vehículo. En este ámbito también existen desarrollos de empresas europeas especializadas en sistemas de protección, cuyas propuestas podrían examinarse como parte de un estudio comparativo de alternativas.
Otra área de atención es la protección de la parte superior de la torre de los Leopard 2A4CHL, ante el creciente uso de drones de ataque contra vehículos blindados en la guerra de Ucrania. Estos sistemas pueden aprovechar las zonas relativamente menos protegidas de los carros de combate, especialmente cuando ejecutan ataques desde ángulos elevados, lo que ha llevado a distintas fuerzas a incorporar estructuras adicionales de protección.
Entre las soluciones observadas en Ucrania se encuentran las denominadas «cope cages», estructuras metálicas instaladas sobre la torre que buscan proporcionar una barrera física adicional frente a determinados ataques desde el aire. Su funcionamiento depende de la geometría de la estructura, la separación respecto del blindaje principal y las características de la amenaza. Aunque pueden ofrecer cierto grado de protección frente a determinados drones y municiones, su efectividad es variable y no reemplaza las capacidades de un sistema de protección activa (APS).
Para los Leopard 2A4CHL podría estudiarse la factibilidad de desarrollar estructuras de protección superior con participación de FAMAE, aprovechando sus capacidades de fabricación e integración de componentes metálicos. La experiencia ucraniana ofrece antecedentes para evaluar distintas configuraciones, incluyendo estructuras rígidas y soluciones basadas en redes, siempre considerando sus efectos sobre la observación, el funcionamiento de las escotillas, el empleo del armamento y la evacuación de la tripulación.
«El desafío será encontrar un equilibrio entre protección, movilidad, costos y sostenimiento, procurando que las mejoras puedan mantenerse operativas durante toda la vida útil restante de los vehículos.»
La experiencia ucraniana también aporta elementos para evaluar soluciones de protección que puedan adaptarse a distintas necesidades operacionales, mantenerse con recursos disponibles en el país y repararse sin depender exclusivamente de proveedores extranjeros. Para los Leopard 2A4CHL del Ejército de Chile, este aspecto cobra especial importancia al considerar la cantidad de vehículos que podrían beneficiarse de una eventual modernización y los recursos necesarios para sostener esas capacidades durante el resto de su vida útil.
En este escenario, FAMAE podría participar en el desarrollo y la fabricación de determinados componentes de protección, particularmente estructuras metálicas, soportes y elementos auxiliares. La posibilidad de producir repuestos y sustituir componentes dañados dentro del país contribuiría a reducir ciertas dependencias logísticas, siempre que las soluciones adoptadas hayan superado las correspondientes evaluaciones técnicas y pruebas de integración.
A juicio del autor, extender estas mejoras a una proporción significativa de la flota debería ser uno de los criterios centrales de evaluación. Incorporar sistemas de protección avanzados en un número reducido de carros de combate puede representar una mejora importante para esas unidades, pero también plantea interrogantes sobre los costos, la disponibilidad de repuestos y la capacidad de mantener un nivel de protección relativamente homogéneo entre los vehículos.
La modernización de los Leopard 2A4CHL constituye una oportunidad para estudiar distintas alternativas de protección, considerando las soluciones desarrolladas por la industria turca, la experiencia polaca y las adaptaciones observadas en Ucrania. La decisión deberá responder a los requerimientos operacionales del Ejército de Chile, las amenazas previsibles y los recursos disponibles.
Con Información de latrinchera.cl
