viernes, 16 de octubre de 2026
Policial

La amenaza desde dentro: por qué la elección del proveedor de ciberseguridad es hoy más crítica que nunca

Invertir en ciberseguridad responde, por encima de todo, a la búsqueda de tranquilidad y confianza. Se contratan estos servicios con la certeza de que los datos, la privacidad de los clientes y la continuidad de las operaciones quedarán protegidos bajo un escudo prácticamente impenetrable. Aun así, cabe preguntarse si la propia empresa contratada para brindar esa defensa puede convertirse en la mayor vulnerabilidad.

Es de dominio público que la Ley Marco de Ciberseguridad está presionando a diversas instituciones públicas y privadas a acelerar la adopción de tecnologías y asesorías en protección de sistemas. Sin embargo, esa premura no debería conducir a confiar en ni contratar a cualquier proveedor, especialmente cuando se trata de infraestructura crítica. Hay que tener presente que quien asuma la seguridad de la infraestructura digital obtendrá acceso a un activo vital en la economía actual: los datos.

Hoy ya no basta con adquirir la tecnología que parece más avanzada; es necesario saber en manos de quién se deposita la información más sensible. En el plano global, autoridades de diversos países han prohibido o restringido el uso de algunas soluciones de ciberseguridad tras confirmarse riesgos de espionaje o vínculos con gobiernos en conflicto.

Elegir un socio de ciberseguridad es una decisión estratégica, no solo técnica, y la transparencia del proveedor debe constituir un requisito intransable.

¿Cómo elegir de manera segura?

La debida diligencia al contratar a un guardián digital debe ir mucho más allá de evaluar el precio o el rendimiento del software. Al examinar a un proveedor de ciberseguridad, resulta fundamental exigir:

– Transparencia corporativa. ¿Quiénes son los dueños de la empresa? ¿Mantiene vínculos demostrables con gobiernos extranjeros?

– Auditorías independientes. Exigir certificaciones y auditorías de código fuente realizadas por terceros neutrales y de prestigio.

– Jurisdicción de los datos. ¿Dónde se alojan los datos y bajo qué leyes pueden ser solicitados por las autoridades de ese país?

– Historial de incidentes. Revisar si la empresa ha estado involucrada en advertencias de agencias de inteligencia nacionales o internacionales.

El mundo digital evoluciona de manera constante y, por ello, no es posible permitirse el lujo de la ingenuidad. Entregar las llaves de la infraestructura digital a un proveedor de ciberseguridad es un acto de confianza absoluta. Hoy, esa confianza debe ganarse con transparencia radical.

Por Francisco Martínez, gerente comercial de Lockbits.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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