El crecimiento de los trámites remotos en banca y seguros ha incrementado las exigencias de seguridad para las instituciones financieras. A ello se suma la actualización del marco regulatorio, orientada a reforzar la prevención del fraude y la protección de los usuarios, con disposiciones como la Norma 538 de la CMF, que obliga a bancos y emisores de tarjetas a implementar mecanismos de Autenticación Reforzada de Clientes, y la Ley Marco de Ciberseguridad (Ley N.º 21.663). Desde BeTrust advierten que el punto clave está en combinar distintas capas de verificación de identidad, integradas en una experiencia simple, segura y adaptable a las necesidades de cada cliente.
Realizar trámites como abrir una cuenta bancaria, contratar un seguro o pedir un producto financiero sin necesidad de acudir a una sucursal se ha vuelto parte de la transformación digital de la industria. Sin embargo, mientras las empresas buscan acelerar esos procesos, también deben hacer frente a nuevas modalidades de suplantación de identidad que desafían sus mecanismos de seguridad.
Según un informe de Check Point Research de abril de 2026, las organizaciones de América Latina registraron un promedio de 3.364 ataques semanales por empresa, un 20% más que en el mismo período del año anterior. El estudio asocia esa exposición a la rápida digitalización de las economías de la región y a las diferencias en sus niveles de madurez en ciberseguridad.
En ese contexto, el proceso de incorporación digital de clientes, conocido como onboarding, se ha transformado en una etapa crítica. Se trata del momento en que una institución debe comprobar que quien solicita un producto o servicio es efectivamente quien dice ser, antes de autorizar una contratación o permitir que la persona asuma compromisos financieros.
Para BeTrust, empresa especializada en soluciones de confianza digital, el desafío consiste en dejar de concebir la verificación de identidad como un control aislado e integrarla como parte central de la experiencia de contratación. Esto implica combinar mecanismos de validación que respondan a distintos niveles de riesgo, sin obligar a todos los usuarios a pasar por procesos extensos o repetitivos.
“Seguridad y experiencia de usuario no tienen por qué competir, una verificación bien diseñada permite reducir los riesgos de suplantación y, al mismo tiempo, facilitar que una persona complete su contratación. El objetivo es encontrar el equilibrio entre el nivel de seguridad que necesita cada operación y una experiencia que no genere fricciones innecesarias”, afirma Marcelo Mora, gerente general de BeTrust.
Múltiples capas para verificar la identidad
Una de las claves para hacer frente a estos riesgos es sumar distintas herramientas de comprobación. La lectura de documentos de identidad, la validación biométrica, la lectura del chip del carnet mediante tecnología NFC y otros mecanismos de respaldo pueden cumplir papeles complementarios dentro de un mismo flujo.
La selección de estas herramientas depende de factores como el tipo de producto, el nivel de riesgo de la operación, las características del usuario y los requisitos de la institución. Dado que no todas las contrataciones necesitan exactamente los mismos controles, la posibilidad de ajustar los flujos de validación resulta especialmente valiosa para bancos, aseguradoras y otros proveedores de servicios financieros.
También conviene considerar qué ocurre cuando una validación no se logra completar. Situaciones como una lectura fallida del documento, un teléfono sin tecnología NFC compatible o dificultades para efectuar una comprobación biométrica no deberían derivar automáticamente en el abandono del trámite. Contar con rutas alternativas permite pedir otra forma de verificación y mantener un nivel de seguridad adecuado, sin bloquear innecesariamente a clientes legítimos.
Equilibrar seguridad y conversión
La experiencia durante el onboarding también repercute en el negocio. Si el proceso resulta demasiado complejo, crece la posibilidad de que la persona desista antes de completar la contratación; si los controles son insuficientes, en cambio, la institución queda más expuesta a intentos de fraude y a los costos operacionales y reputacionales asociados.
Por esa razón, la respuesta no pasa necesariamente por sumar controles de manera indiscriminada, sino por diseñar procesos que combinen verificaciones según lo que requiere cada operación y permitan avanzar con seguridad. Esto cobra especial importancia en la contratación de seguros, donde la identificación del asegurado y la formalización de la póliza deben integrarse con fluidez; en la apertura de cuentas bancarias, donde es esencial prevenir la creación de identidades fraudulentas; y en la solicitud de créditos y otros servicios financieros, donde una suplantación puede derivar en obligaciones y operaciones que la víctima no reconoce.
BeTrust dispone de una suite de soluciones de verificación de identidad que permite combinar diferentes mecanismos y adaptarlos a los flujos de cada cliente, mediante tecnología biométrica y flujos configurables de acuerdo con las necesidades de cada industria y sus requerimientos regulatorios. La suite incluye funcionalidades avanzadas de validación biométrica, enrolamiento para reutilizar la identidad digital dentro del ecosistema y validación documental a través de tecnología OCR, como mecanismo de respaldo ante eventuales fallas en la lectura del chip de la cédula de identidad.
En los procesos de onboarding, la empresa combina biometría facial con lectura NFC y validación biométrica sin contacto, entregando soluciones de alta seguridad que se ubican entre las alternativas más avanzadas del mercado para fortalecer la verificación de identidad, al tiempo que mantienen una experiencia de usuario fluida y segura.
A ello se agrega la posibilidad de integrar la identificación y la firma electrónica en un mismo flujo. De esa forma, la institución puede validar a la persona y continuar con la formalización del contrato sin obligarla a repetir pasos ni cambiar de plataforma, lo que facilita una experiencia más consistente y trazable.
A medida que más servicios financieros y de seguros migran al entorno digital, la confianza deja de ser una validación que ocurre una sola vez y se convierte en un proceso que debe sostenerse durante toda la relación con el cliente, con controles proporcionales al riesgo y una experiencia que facilite el acceso a los servicios sin descuidar la protección de las personas y las instituciones.
Más información sobre confianza digital para empresas está disponible en www.betrust.com.
Con Información de revistaseguridad.cl
