La expansión de los drones dirigidos por inteligencia artificial está impulsando el desarrollo de sistemas capaces de detectar, clasificar, priorizar y atacar objetivos con una intervención humana cada vez más limitada.
El conflicto de Ucrania genera millones de registros reales de combate que sirven para alimentar los algoritmos de reconocimiento, en una tendencia que también es impulsada por Estados Unidos, China, Turquía, Israel y Marruecos.
Frente a este panorama, se plantea recurrir a la contrapercepción multisensor, el uso de señuelos y la ocultación o la protección en instalaciones subterráneas como medidas complementarias a los interceptores de bajo coste.
Con Información de www.defensa.com
