miércoles, 28 de octubre de 2026
Defensa

Excomandantes en jefe de la Armada de Chile instan a resguardar los intereses geopolíticos del país frente a Argentina

Los excomandantes en jefe de la Armada de Chile —los almirantes en retiro Jorge Arancibia, Miguel Ángel Vergara, Rodolfo Codina, Edmundo González, Enrique Larrañaga, Julio Leiva y Juan Andrés De la Maza— replicaron a una columna reciente de Alfredo Moreno y Alberto van Klaveren, en la que los excancilleres chilenos defendieron la importancia de mantener una relación constructiva entre Chile y Argentina.

En su carta, publicada en El Mercurio bajo el título «Chile y Argentina: la confianza exige algo más que buenas relaciones», los oficiales en retiro sostuvieron que «los intereses geopolíticos permanentes de un Estado no pueden subordinarse a consideraciones comerciales, por importantes que sean».

Los firmantes reconocieron las ventajas del comercio recíproco. «El intercambio bilateral beneficia a ambos países. Las inversiones chilenas encuentran en Argentina un mercado atractivo, mientras ese país mantiene una balanza comercial ampliamente favorable: en 2025 su superávit superó los 5.200 millones de dólares. La integración energética, minera y logística ofrece también oportunidades que debemos promover», escribieron.

Sin embargo, advirtieron que «las circunstancias económicas pueden cambiar abruptamente, como enseña la historia. La soberanía, los derechos reconocidos en tratados y los intereses territoriales, en cambio, tienen una proyección permanente que compromete a futuras generaciones».

En materia de libertad de navegación, los almirantes en retiro también objetaon los decretos argentinos 457 de 2021 y 256 de 2010, cuyos alcances consideran perjudiciales para los intereses de Chile. Los mismos firmantes ya habían publicado una carta en la que rechazaron las declaraciones del jefe del Estado Mayor General de la Fuerza Aérea Argentina, brigadier Gustavo Javier Valverde, quien puso en duda la soberanía chilena en el Estrecho de Magallanes.

Respecto de esas disposiciones, los excomandantes señalaron que «no son simples declaraciones, sino disposiciones oficiales que merecen una respuesta jurídica y diplomática inequívoca». En particular, manifestaron su preocupación por eventuales restricciones a la navegación y por sus implicaciones para los derechos de Chile en el Estrecho de Magallanes.

En ese marco, afirmaron que la ruta marítima comercial que abrirá el mercante Danstar, de la naviera chilena Easter Island, entre Punta Arenas y las islas Falkland/Malvinas, «es una actividad legítima entre privados que no debe condicionarse a consideraciones políticas argentinas. Navegar por el Estrecho de Magallanes rumbo a las islas no requiere, por ese solo hecho, autorización argentina».

Asimismo, indicaron que «el decreto 256, en cuanto pretenda imponer restricciones incompatibles con la libre navegación garantizada por el Tratado de Paz y Amistad de 1984, contravendría las obligaciones asumidas por Argentina. Aceptarlas sentaría un precedente perjudicial para Chile».

Sobre el respeto a los tratados, los almirantes precisaron que su postura no busca debilitar las relaciones bilaterales ni desconocer las ventajas de la integración, sino promover un vínculo basado en el respeto de los derechos de cada país.

«La buena vecindad no exige guardar silencio ante discrepancias sustantivas: plantearlas con respeto y fundamentos jurídicos contribuye a preservar los acuerdos alcanzados», señalaron los firmantes.

Agregaron que «la prudencia diplomática es indispensable, pero no debe confundirse con la postergación indefinida de controversias. La cooperación económica puede continuar mientras las cuestiones de soberanía se abordan con claridad y perseverancia».

Para cerrar, expresaron que Chile y Argentina «necesitan confianza, pero esta no se construye soslayando las diferencias, sino resolviéndolas». Los firmantes reiteraron que los beneficios comerciales «por importantes que sean, pueden ser transitorios, mientras que las decisiones sobre soberanía e intereses geopolíticos trascienden a los gobiernos y afectan a futuras generaciones. Los intereses permanentes del Estado jamás deben subordinarse a conveniencias circunstanciales».

Con Información de www.infodefensa.com

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Redacción.

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