Cada 6 de noviembre Chile conmemora el Día de la Antártica Chilena, una efeméride que en el contexto actual adquiere una relevancia geopolítica particular, ante el aumento de las tensiones globales y la cercanía de 2048, año en que el Tratado Antártico podría ser revisado. La fecha recuerda el Decreto Supremo N.º 1.747, firmado en 1940 por el presidente Pedro Aguirre Cerda, que fijó los límites del Territorio Chileno Antártico. Hoy, más que una celebración histórica, la conmemoración se ha convertido en un recordatorio estratégico sobre la soberanía efectiva en un tablero mundial en plena reconfiguración.
El 6 de noviembre de 1940, el presidente Pedro Aguirre Cerda firmó el Decreto Supremo N.º 1.747, que estableció que el Territorio Chileno Antártico comprende todas las tierras, islas, islotes, arrecifes y hielos situados entre los meridianos 53° y 90° de longitud Oeste de Greenwich.
El despertar del Continente Blanco
Este 6 de noviembre la atención del Estado chileno se concentra en el sur. La Antártica ya no es únicamente el imponente paisaje helado que aparece en los mapas escolares: es la mayor reserva de agua dulce del planeta y el epicentro de una competencia silenciosa pero intensa entre potencias globales por el control de recursos e influencia estratégica.
Para Chile, un país que se define constitucional y geográficamente como tricotinental, defender su posición sobre esos 1.200.000 km² ya no depende solo de los antecedentes históricos de 1940. En una época marcada por el resurgimiento de potencias revisionistas que desafían el orden internacional, la fuerza del derecho debe respaldarse con una presencia física innegable, moderna y constante.
La respuesta chilena: habitar, construir y proteger
Frente a este escenario, las autoridades nacionales y las Fuerzas Armadas han comprendido que la soberanía se ejerce navegando y construyendo. Actualmente, el país lleva adelante un despliegue estratégico en el extremo sur: una operación naval de gran escala moviliza miles de toneladas de carga para levantar infraestructura clave, entre la que destacan el nuevo muelle de Bahía Fildes, en la isla Rey Jorge, y las mejoras en el aeródromo Teniente March, orientadas a extender las operaciones aéreas durante todo el año.
Esta consolidación logística reafirma el rol de Chile como gateway o país puente indispensable para la comunidad internacional. A través de iniciativas de cooperación como la Patrulla Antártica Naval Combinada (PANC) con Argentina, y del apoyo prestado a más de 22 países que utilizan las bases e instituciones chilenas, el Estado proyecta su poder blando (soft power). La diplomacia científica liderada por el Instituto Antártico Chileno (INACH) transforma al territorio en un laboratorio natural crucial para estudiar el cambio climático.
El horizonte de 2048 y el liderazgo global
La urgencia no es menor. El Protocolo de Madrid, que resguarda la paz y prohíbe la explotación minera en la región, contempla una ventana de posible revisión en el año 2048. Los próximos años determinarán si el Tratado Antártico mantiene su vigencia o si las reglas del juego cambian de forma definitiva.
Chile se prepara ocupando puestos de vanguardia en la gobernanza del sistema antártico: con la secretaría ejecutiva del Tratado Antártico en manos nacionales y liderazgos activos en comités científicos internacionales, el país busca blindar sus derechos históricos y geográficos. El Día de la Antártica Chilena consolida la convicción de que el futuro del país está amarrado al hielo. Ir, volver, permanecer y trabajar en el rincón más austral del planeta no es un capricho; es la garantía de que Chile seguirá siendo dueño de su destino en el siglo XXI.
Con Información de revistaseguridad.cl
