El contexto global actual se ha convertido en una inquietud constante. La creciente incertidumbre y las tensiones geopolíticas han situado la precaución como la principal herramienta de protección. Esto se traduce en un entorno cada vez más volátil y demandante, donde la necesidad de sistemas autónomos adaptables se vuelve más apremiante que nunca. En los ámbitos de la defensa y la seguridad civil, las operaciones se enfrentan a entornos hostiles y cada vez más desconectados.