En un acontecimiento sin precedentes, Israel realizó un ataque militar en la capital  de Qatar, Doha, enfocándose en líderes del movimiento Hamás en una operación que el ejército de  Israel denominó «Cumbre de Fuego». Este operativo, que se llevó a cabo desde una distancia de 1.800 kilómetros y fue supervisado por el primer ministro Benjamín Netanyahu junto con altos mandos del Ejército israelí, representó una audaz demostración de fuerza y capacidad para alcanzar objetivos distantes.