Hubo un periodo, durante casi toda la segunda mitad del siglo XX, en el cual Francia tenía la capacidad de escribir la Historia en África con un Batallón de paracaidistas. Ya en los inicios del siglo XXI, en enero de 2013, las fuerzas francesas lo hicieron nuevamente a petición del gobierno de Mali, dando inicio a la operación Serval contra grupos yihadistas que habían tomado el control de casi dos tercios del país, aprovechando la revuelta de la población tuareg. La incapacidad del gobierno para gestionar ambas situaciones generó una grave crisis de inseguridad y desgobierno, algo recurrente en toda la región del Sahel, una zona azotada de África donde todas las calamidades, desde sequías y desertificación hasta su actual condición como escenario de conflictos entre potencias europeas y asiáticas debido a la riqueza de su subsuelo, han contribuido a identificarla como una de las áreas más peligrosas, inestables, desfavorecidas y afectadas del mundo por la violencia, la pobreza, el hambre y el desánimo de una población cuyas esperanzas de futuro son prácticamente inexistentes.