En una maniobra táctica que establece un precedente en la proyección militar de Estados Unidos en América Latina, el Comando de Operaciones Especiales de la Fuerza Aérea de Estados Unidos (AFSOC) ha enviado aviones de apoyo aéreo Lockheed AC-130J Ghostrider a la Base Aérea de Comalapa, situada en el Aeropuerto Internacional de El Salvador. Este movimiento, corroborado por una investigación del diario The New York Times, marca la primera vez que aviones de combate estadounidenses con capacidades de ataque operan desde suelo salvadoreño desde el final de la Guerra Fría.