Los cadetes de tercer año del escalafón Infantería de Marina (IM) de la Escuela Naval Arturo Prat de la Armada de Chile llevaron a cabo un periodo de instrucción en el Destacamento de Infantería de Marina (DIM) N°1 Lynch, enfrentándose a una marcha forzada de 70 kilómetros en 48 horas, además de desafíos tácticos entre la zona de Pisagua y la Pampa de Negreiro.
Conforme a lo informado por la Escuela Naval Arturo Prat, los cadetes de tercer año del escalafón IM realizaron este periodo de instrucción en el DIM N°1 Lynch con el objetivo de adquirir un entendimiento detallado de las condiciones geográficas de la zona norte del país y de cómo opera una batería de defensa costera.
Las actividades fueron encabezadas por el director del plantel, capitán de navío Juan Pablo Castro, quien marchó junto a los cadetes y evaluó los procesos formativos del escalafón IM. También participaron el instructor de los futuros oficiales de IM, suboficial IM Patricio Pérez, y el jefe de actividades académicas, capitán de corbeta IM Friedrich von der Weth Petinelli, quienes contribuyeron a orientar el proceso pedagógico.
Una ruta con historia
La marcha fue diseñada para que los cadetes IM pudieran vivenciar las exigencias logísticas, físicas y mentales que conllevan operaciones en escenarios extremos, llevándose a cabo con criterios de autosuficiencia logística, lo que exigió a cada cadete llevar en su mochila el material necesario para mantener autonomía durante los 70 kilómetros recorridos en 48 horas entre Pisagua y la Pampa de Negreiro.
En la zona alta de Pisagua, los cadetes IM presentaron una exposición histórica sobre el desembarco de 1879 en el contexto de la Guerra del Pacífico, complementada con ejercicios de decisión táctica dirigidos al desarrollo de respuestas eficientes ante situaciones militares. Asimismo, en el sector de Dolores, analizaron los hechos históricos y llevaron a cabo una exploración de la defensa chilena ante las fuerzas aliadas peruano-bolivianas.
Entre las experiencias más significativas, los cadetes IM pudieron constatar las exigencias de operar con autonomía logística por más de 72 horas, enfrentar los retos del entorno desértico y fortalecer su carácter mediante desplazamientos continuos con equipamiento pesado.
Este ejercicio también sirvió para consolidar habilidades de liderazgo tanto individual como grupal, ya que cada uno tuvo que gestionar recursos, brindar apoyo al equipo y tomar decisiones oportunas en contextos de alta exigencia.