En un entorno donde Europa intensifica la consolidación de sus capacidades para establecer una base industrial sólida en áreas críticas, la autonomía en defensa se ha convertido en una prioridad esencial. Los riesgos estratégicos, las lecciones aprendidas de la guerra en Ucrania y una clara voluntad política de fortalecer la independencia están fomentando el desarrollo de sistemas autónomos basados en inteligencia artificial, así como la necesidad de contar con actores que tengan la capacidad de desarrollar y producir soluciones integrales en el país.