Los estudiantes del Curso Básico para Oficiales del Arma (CBOA) de la Escuela de Infantería del Ejército de Chile llevaron a cabo el ejercicio STX Sección de reconocimientos, que se extendió por 10 días e incluyó un recorrido montañés de aproximadamente 65 kilómetros entre las comunas de Los Andes y Colina.

De acuerdo con el Ejército de Chile, el ejercicio se dividió en dos etapas. La primera etapa consistió en una marcha desde la localidad de Riecillos, en la comuna de Los Andes, hacia el Campo de Instrucción y Entrenamiento (CIE) Chacabuco en Colina, realizándose durante cuatro jornadas.

Los alumnos ascendieron montañas con altitudes que alcanzaban los 3.300 metros sobre el nivel del mar, lo que puso a prueba su preparación para el combate, condición física y habilidades técnicas. El ejercicio se llevó a cabo en terrenos de difícil acceso y transitabilidad, sumado a las variaciones meteorológicas propias de la montaña.

En la segunda etapa se realizó un ejercicio de patrullas, donde los alumnos se agruparon para llevar a cabo operaciones de manera aislada, lo que exigió al máximo sus capacidades de resistencia, enfrentar estresores de combate y desarrollar habilidades de planificación y liderazgo.

Aprendizaje Evaluado

El jefe del curso, capitán Gonzalo Flores, destacó que la relevancia de este ejercicio en la formación de los oficiales del Arma de Infantería radica en «generar las condiciones para poner a prueba todas las habilidades y destrezas táctico-técnicas adquiridas a lo largo del curso, así como su capacidad física y mental para enfrentar los estresores del combate».

El oficial agregó que «las condiciones desafiantes, tanto del terreno como de la situación táctica, permitieron que los alumnos experimentaran la importancia del desarrollo físico e intelectual, así como las virtudes inculcadas en nuestra escuela: Fortaleza, Disciplina, Valor, Espíritu de Cuerpo y Abnegación.”

El alumno más antiguo del curso, alférez José Martínez, expresó que “la relevancia de un ejercicio como este radica en aplicar todo lo aprendido a lo largo del curso dentro de un contexto de combate, donde uno debe ser capaz de traducir los conocimientos teóricos en la práctica. En estas operaciones militares se pueden observar diversos factores, incluidos los meteorológicos y del terreno, que inciden en los tipos de acciones a realizar, dependiendo de la misión”.

Así, los futuros oficiales del Arma de Infantería, a punto de graduarse de este periodo formativo, saldrán equipados con las competencias necesarias para desempeñarse como comandantes e instructores de sección o pelotón de infantería, con personal bajo su mando, y estarán capacitados para asumir funciones como comandantes de Unidad Fundamental, cumpliendo las diversas misiones militares y de apoyo a la comunidad que requiera la institución.