El director de Astilleros y Maestranzas de la Armada (Asmar), contraalmirante José Miguel Hernández, destacó la importancia de la Región del Biobío como un motor estratégico de la industria naval, en el marco de la Política Nacional de Construcción Naval que promueve la producción local de unidades para la Armada de Chile, como es el caso del buque multipropósito Magallanes, que se prevé será lanzado al mar en el primer semestre de 2026.

Esta política, presentada por el presidente Gabriel Boric en enero de 2025 y vigente desde julio, busca consolidar la industria naval nacional en los próximos años, teniendo como uno de sus principales objetivos que todas las unidades de superficie requeridas por la Armada de Chile sean construidas en el país.

De acuerdo con El Diario Financiero, la Política Nacional de Construcción Naval, como parte del Plan de Fortalecimiento Industrial del Biobío, permitirá revitalizar la economía de la región, integrando a actores de los sectores público, privado y académico, quienes, mediante la innovación y la tecnología, pueden transformar la construcción de la flota chilena, creando buques más eficientes para satisfacer las diversas necesidades del territorio.

Sobre el proyecto Escotillón IV, del cual uno de los buques es el Magallanes, el director de Asmar comentó al Diario Financiero que “sienta las bases para asumir desafíos industriales mayores en el futuro. Establece una plataforma técnica, logística y humana desde la que se puede proyectar la construcción de buques más complejos, como unidades de combate o naves de mayor tamaño, hacia la próxima década”.

Encadenamientos productivos

La inversión comprometida para la primera fase del proyecto Escotillón IV, firmado el 31 de agosto de 2022 y que incluye la construcción de dos buques multipropósito, asciende a 409,9 millones de dólares, un esfuerzo económico que, además de fortalecer la capacidad marítima del país, representa un impulso concreto para la economía de la Región del Biobío.

“En términos prácticos, la ejecución del proyecto moviliza una amplia red de encadenamientos productivos regionales: proveedores de acero y componentes, empresas de ingeniería y manufactura, servicios logísticos, subcontratistas y trabajadores especializados. Esta activación industrial genera empleo directo prolongado y fomenta empleo indirecto en diversos sectores”, explicó el contraalmirante Hernández.

El director de Asmar subrayó que “un ciclo continuo de construcción naval desde Talcahuano generaría beneficios sostenidos para la Región del Biobío», ya que la creación de empleos técnicos especializados, una red regional de proveedores y las competencias académicas de los futuros profesionales “transformarían la construcción naval en un motor de desarrollo regional con proyección nacional”.

La autoridad indicó que “para avanzar hacia la construcción de futuras unidades, es fundamental asegurar la continuidad en la planificación técnica, mantener un entorno industrial competitivo y contar con una red de proveedores y servicios locales aptos para sostener procesos de producción de alta complejidad. Esto permitirá proyectar el trabajo realizado y ampliar su impacto en el desarrollo productivo regional”.