Los conflictos armados actuales han evidenciado una realidad innegable: el control del espectro electromagnético se ha transformado en un elemento crucial en el teatro de operaciones (amenazas híbridas). La saturación de frecuencias, la guerra electrónica, las interferencias intencionadas y la denegación de servicio son amenazas persistentes que ponen en jaque la eficacia de los sistemas de mando y control, la transmisión de datos y, en última instancia, la ventaja operativa de las Fuerzas Armadas.