lunes, 3 de agosto de 2026
Policial

Experto en Ciberseguridad advierte sobre nuevas variantes de malware que sustraen datos sin conocimiento del usuario

Mientras el ransomware continúa generando titulares al secuestrar información y exigir pagos para recuperarla, una amenaza más silenciosa está ganando terreno entre los ciberdelincuentes. Se trata de los infostealers o programas maliciosos diseñados para infiltrarse en dispositivos y robar información confidencial, sin alterar el funcionamiento del sistema ni alertar a las víctimas.

A diferencia de otros tipos de malware, los infostealers no buscan cifrar archivos ni paralizar operaciones. Su objetivo es recopilar credenciales, información financiera, cookies de sesión, billeteras de criptomonedas y otros datos sensibles para venderlos en mercados clandestinos como la Dark Web, o utilizarlos como punto de partida para ataques más sofisticados.

Según Camilo Orellana, subgerente de seguridad operativa de NOVARED, uno de los mayores riesgos de los infostealers es que pueden permanecer completamente invisibles para el usuario. «Cuando una persona descubre que su información fue robada, muchas veces los atacantes ya han utilizado esas credenciales para acceder a otros servicios o incluso para comprometer a toda una organización», afirma.

En el ámbito personal, este malware puede obtener contraseñas almacenadas en navegadores, datos bancarios guardados para autocompletar formularios, cookies de autenticación y billeteras digitales de criptomonedas. En las organizaciones, el impacto es considerablemente mayor, ya que los ciberdelincuentes buscan credenciales de acceso a VPN corporativas, aplicaciones internas, servicios en la nube y tokens de autenticación o API.

«Hoy muchas de las filtraciones más importantes no comienzan con una vulnerabilidad técnica, sino con credenciales legítimas robadas previamente por un infostealer. Esa información se comercializa en foros de la Deep y Dark Web y, posteriormente, es utilizada por otros grupos criminales para ejecutar ataques dirigidos», agrega Orellana.

La mayoría de las infecciones se producen a través de tácticas de ingeniería social que buscan engañar al usuario. Los métodos más comunes incluyen correos electrónicos de phishing con archivos maliciosos adjuntos, publicidad fraudulenta, descarga de software pirata o versiones crackeadas, falsas actualizaciones de programas y ataques a la cadena de suministro mediante paquetes comprometidos en repositorios de software.

Debido a que estas amenazas suelen aprovechar errores humanos, la capacitación y la concientización siguen siendo una de las principales líneas de defensa. Los infostealers operan de manera silenciosa, pero existen indicadores que pueden alertar sobre una posible infección, tales como procesos ejecutándose desde carpetas temporales, conexiones hacia dominios desconocidos, alertas de inicio de sesión desde ubicaciones geográficas inusuales o la detección de credenciales corporativas filtradas mediante servicios de inteligencia de amenazas.

NOVARED recomienda adoptar medidas preventivas como la utilización de gestores de contraseñas especializados en lugar de guardar credenciales en los navegadores, evitar la descarga de software pirata o aplicaciones de origen desconocido, implementar soluciones de detección y respuesta como EDR o XDR, mantener bloqueadas las macros por defecto en documentos, monitorear accesos mediante reglas de correlación y geolocalización, restringir el almacenamiento y la sincronización de contraseñas mediante cuentas personales en los navegadores y habilitar la autenticación multifactor en todos los servicios críticos.

En caso de que un dispositivo haya sido comprometido, la rapidez de la respuesta puede marcar la diferencia. Se recomienda aislar inmediatamente el equipo de la red, cambiar todas las credenciales utilizadas desde el dispositivo priorizando las cuentas críticas, revocar las sesiones activas y los tokens de autenticación, verificar o habilitar la autenticación multifactor en las cuentas afectadas y contactar al equipo de seguridad informática o a un proveedor especializado.

«Las organizaciones ya no deben preguntarse si serán objetivo de este tipo de amenazas, sino cuándo ocurrirá un intento de ataque. La combinación de tecnología, monitoreo continuo y educación de los usuarios es la forma más efectiva de reducir el riesgo y minimizar el impacto de un incidente», concluye Orellana.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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