Los recientes hechos ocurridos en Ceuta, las divergencias sobre las atribuciones de cada Ministerio, la inestabilidad en la política exterior española, el enfrentamiento político entre dos concepciones distintas de la gestión pública, los fallos en la identificación de amenazas, la fricción entre instituciones fuertemente influidas ideológicamente por sectores afines al Gobierno, las disparidades en el trato hacia las Comunidades Autónomas que lo sostienen a cambio de compromisos cuestionables y cercanos a vulnerar la legalidad constitucional, las tensiones internas en las coaliciones de la oposición de derechas, los casos de corrupción de gran envergadura que han sido condenados e investigados, y otros factores adicionales, han originado una situación de desorden generalizado en España. Este contexto era considerado «conveniente» por el entonces Presidente Rodríguez Zapatero, quien actualmente también se encuentra bajo investigación.
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