Los altos mandos de las Fuerzas Armadas han comunicado al Ministerio de Defensa Nacional de Chile su rechazo a asumir tareas de seguridad pública, según lo propuesto en el proyecto de reforma constitucional del presidente José Antonio Kast. Los militares señalan que carecen de dotación, presupuesto, entrenamiento específico y marco jurídico necesario para desempeñar funciones policiales, argumentando que el Estado debe agotarse sus capacidades institucionales antes de involucrar a la vía castrense.
La iniciativa gubernamental busca otorgar a las Fuerzas Armadas un papel activo en seguridad interna a través de un nuevo estado de excepción denominado «grave alteración de seguridad», que permitiría su participación en operaciones de inteligencia, copamiento y vigilancia. Sin embargo, congresistas y fuentes vinculadas a las Fuerzas Armadas advierten sobre una postura histórica y técnica que se opone a estas responsabilidades.
Conforme a Ex-Ante, uno de los principales impedimentos radica en que las Reglas del Uso de la Fuerza aún no han sido aprobadas. Además, el proyecto que establece el nuevo estado de excepción constitucional genera controversia al plantear que el personal militar quede subordinado a un general de Carabineros, aspecto que deberá ser discutido en el Congreso Nacional.
La problemática se agudiza por la insuficiencia de recursos y el desgaste que ya experimentan las instituciones, actualmente desplegadas en la Macrozona Norte y la Macrozona Sur. Expertos y exautoridades han indicado que la formación militar y policial responden a doctrinas radicalmente distintas; en consecuencia, el despliegue de soldados en zonas urbanas sin armamento apropiado ni entrenamiento en funciones de seguridad incrementa notoriamente el riesgo de resultados letales.
Finalmente, el debate evoca los cuestionamientos presentados en febrero de 2024 en el Consejo de Seguridad Nacional. El excomandante en jefe del Ejército, general Javier Iturriaga, expresó que existían «dudas razonables sobre la estructura de mando en esas tareas» y que «comparte la inconveniencia de desplegar a las Fuerzas Armadas en los barrios de las zonas urbanas», mientras que el excomandante en jefe de la Armada, almirante Juan Andrés De la Maza, planteó la falta de personal y la necesidad de mayores recursos.
Con Información de www.infodefensa.com
