La fragata FF-05 Almirante Cochrane llegó a Rapa Nui durante su viaje de regreso a Valparaíso, iniciando así la fase final de uno de los despliegues internacionales más importantes realizados este año por la Armada de Chile. La unidad participó en RIMPAC 2026 y posteriormente en Pacific Dragon 2026, ejercicio que llevó a la Escuadra chilena a un entorno más especializado que el entrenamiento multinacional tradicional desarrollado en Hawái.
Según informó la Armada de Chile, tras cruzar el paso Policarpo Toro la fragata fondeó inicialmente en Hanga Roa y posteriormente se trasladó a Hanga Laperouse, donde recibió apoyo logístico del remolcador de alta mar ATF-66 Galvarino. Durante el tránsito hacia Rapa Nui realizó además una Operación de Fiscalización Pesquera Oceánica, actividad que continuará durante su navegación hacia Valparaíso.
RIMPAC permitió nuevamente a la Escuadra operar dentro de una fuerza naval multinacional de gran escala, mientras que Pacific Dragon introdujo por primera vez a la Armada de Chile en un ejercicio específicamente orientado a la defensa contra misiles balísticos y al intercambio de información mediante enlaces de datos tácticos.
La US Navy define Pacific Dragon 2026 como un ejercicio bienal de Defensa de Misiles Balísticos (BMD) y Enlaces de Datos Tácticos (TDL) ejecutado por la Tercera Flota estadounidense junto a fuerzas aliadas y asociadas y la Agencia de Defensa Antimisiles. La edición 2026 se desarrolló en aguas de Hawái y reunió a Australia, Chile, Italia, Japón, Corea del Sur, España y Estados Unidos.
La Cochrane no dispone de capacidad BMD orgánica, es decir, no cuenta con interceptores destinados a destruir misiles balísticos. Su sistema Sea Ceptor, armado con misiles CAMM, está concebido principalmente para la defensa aérea local frente a amenazas aerodinámicas, entre ellas aeronaves y misiles antibuque.
El CAMM incorpora un buscador radar activo y un datalink de doble vía que permite intercambiar información con el misil durante el vuelo sin requerir iluminación continua del blanco. Sin embargo, estas prestaciones no convierten al sistema en un interceptor de misiles balísticos.
La relevancia para la fragata chilena en Pacific Dragon fue integrarse dentro de un esquema multinacional de defensa aérea y antimisil en el que diferentes plataformas aportan sensores, enlaces de datos y capacidades de interceptación.
En una fuerza naval moderna, la detección, el seguimiento y la interceptación de una amenaza pueden distribuirse entre distintas unidades. Un buque puede detectar el blanco, otro generar o mantener un track preciso y un tercero efectuar finalmente el engagement. La Cochrane operó en Pacific Dragon bajo esta lógica de integración entre sensores, plataformas y sistemas de armas.
Pacific Dragon reunió medios especializados para ello, entre ellos el destructor estadounidense USS Jack H. Lucas, primer Arleigh Burke Flight III equipado con radar AN/SPY-6 y Aegis Baseline 10; además del japonés JS Kongo, el surcoreano ROKS Jeongjo the Great, el australiano HMAS Sydney y la fragata española Álvaro de Bazán, junto con medios aéreos como el E-7A Wedgetail y P-8A Poseidon.
Para la Armada de Chile, Pacific Dragon permitió entrenar el intercambio de información táctica con unidades que disponen de sensores y sistemas de armas diferentes, participando en la construcción de un panorama operacional común frente a amenazas aéreas y balísticas.
Dentro de ese conjunto, la Cochrane operó integrada con unidades que disponían de sensores y capacidades distintas a las propias. Uno de los principales aportes del ejercicio fue precisamente entrenar esa interoperabilidad, compartiendo información de vigilancia aérea y defensa antimisiles entre los distintos medios de la fuerza combinada.
La participación chilena tampoco se limitó al buque. Entre el 29 de julio y el 14 de agosto, el Teniente 1° Joaquín Silva Rosenberg se integró al Destroyer Squadron 31 de la US Navy, mando responsable de la conducción de Pacific Dragon.
De acuerdo con la Armada de Chile, Silva trabajó como oficial de enlace y planificador de operaciones futuras dentro de un puesto de mando compuesto por oficiales de Australia, Chile, Estados Unidos y Países Bajos. El DESRON 31 operó durante el ejercicio desde la fragata española F-101 Álvaro de Bazán.
La presencia en Pacific Dragon se produce después de una participación chilena particularmente significativa en RIMPAC 2026. El comodoro Andrés Howard ejerció como Segundo Comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta, una responsabilidad que continúa la progresiva inserción de oficiales chilenos en puestos de conducción de ejercicios multinacionales en el Pacífico.
La fragata salió de Valparaíso en mayo como parte de la denominada Operación Pacífico, despliegue de casi cuatro meses diseñado desde el comienzo para enlazar RIMPAC con Pacific Dragon. La planificación chilena, aparte de su presencia internacional, perseguía exposición progresiva a escenarios de mayor complejidad operacional.
El resultado deja una señal interesante para el futuro de la Escuadra. En un escenario naval donde proliferan misiles antibuque de largo alcance, vectores balísticos, UAV y sensores distribuidos, la capacidad de integrarse a redes multinacionales de vigilancia y defensa puede terminar siendo tan relevante como las prestaciones individuales de cada plataforma.
La Cochrane continuará ahora rumbo a Valparaíso efectuando tareas de fiscalización pesquera. El desafío posterior será transformar la experiencia obtenida en Hawái en procedimientos, entrenamiento y doctrina aplicables al resto de la Escuadra Nacional.
Con Información de latrinchera.cl
