martes, 14 de julio de 2026
Defensa

Fuerzas Armadas de Chile alcanzan la cúspide del monte Ripamonti en territorio antártico

El capitán Eduardo Moreno, el sargento 1° Eduardo Vidal, los sargento 2° Eduardo Osses, Juan Ortiz y Abelardo Valladares, y los cabo 1° Hugo Lineros y Gabriel Valenzuela de la Sección de Exploración y Rescate O’Higgins (SERO) realizaron un logro inédito en la historia del Ejército de Chile al alcanzar por primera vez la cumbre del monte Ripamonti, la elevación más alta del cordón Mackenna en la Antártica.

Desde el Ejército de Chile señalaron que esta operación constituye la continuidad de una trayectoria desarrollada durante décadas por sucesivas generaciones de militares y representa un homenaje a quienes perdieron la vida en labores de exploración en esta misma península, además de abrir nuevas posibilidades para operaciones futuras en uno de los territorios más desafiantes del planeta.

El monte de 927 metros se encuentra en una ubicación estratégica, en el centro de la ruta entre la Base O’Higgins y el Refugio General Jorge Boonen Rivera. Desde su cúspide es posible controlar visualmente gran parte de la península, observando hacia el norte el estrecho de Bransfield y hacia el sur la bahía Duse, lo que lo convierte en un punto de especial importancia para futuras operaciones de exploración y rescate.

La ascensión del monte, cuyo nombre rinde tributo al arquitecto Julio Ripamonti Barros, quien dirigió la construcción de la primera base antártica chilena en 1947, había sido planeada en dos ocasiones previas durante 2026. No obstante, los cambios meteorológicos inesperados obligaron a cancelar ambos intentos, revelando desde el inicio la dificultad de conquistar esta cumbre.

La operación, que demandó ocho horas, enfrentó numerosos desafíos. Mientras la patrulla se hallaba en la cumbre, fue sorprendida por un frente de mal tiempo no anticipado en los pronósticos meteorológicos. En cuestión de minutos, las condiciones se deterioraron de forma dramática, con vientos de hasta 100 km/h, sensación térmica próxima a los -37 °C y visibilidad reducida a apenas 10 metros.

En una cumbre caracterizada por su alto grado de exposición y rodeada de acantilados, la disminución de visibilidad convirtió el descenso en la fase más crítica de la operación. Fue el entrenamiento previo, la preparación técnica y el profesionalismo de cada miembro de la patrulla lo que permitió afrontar las condiciones adversas y completar la misión satisfactoriamente.

Con Información de www.infodefensa.com

Editor

Redacción.

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