Las necesidades militares de Ucrania, en el marco de un esfuerzo que combina tecnologías e inversión económica para contener los ataques de Rusia, han impulsado el desarrollo de soluciones militares avanzadas como el submarino autónomo Sea Trident ST-1000. Este dispositivo tiene capacidad para realizar ataques o transportar determinadas cargas, desplazarse a distancias de aproximadamente 2.000 millas y mantener un perfil discreto durante sus operaciones para evitar ser detectado.
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