viernes, 31 de julio de 2026
Policial

Seminario CESCRO-USS aborda el crimen organizado como amenaza transnacional sin límites geográficos

El crimen organizado ha dejado de operar conforme a las reglas de la delincuencia tradicional. Sus estructuras atraviesan fronteras, diversifican sus actividades ilícitas, incorporan nuevas tecnologías, buscan dominar territorios y desarrollan capacidades que exigen a los Estados replantearse su estrategia frente a una amenaza cada vez más sofisticada.

La Universidad San Sebastián convocó este jueves a especialistas y actores vinculados a la seguridad y la justicia para examinar esta problemática en el seminario «Crimen Organizado: Seguridad, Justicia y Cooperación frente a una Amenaza Global». El encuentro enfatizó la necesidad de fortalecer las capacidades estatales y desarrollar una respuesta integral contra las organizaciones criminales.

La jornada permitió abordar el fenómeno desde una perspectiva que supera la visión policial tradicional. Seguridad, justicia, persecución penal, inteligencia, cooperación internacional y capacidad penitenciaria conforman hoy componentes interconectados de un mismo sistema.

Una de las principales conclusiones del seminario es que el crimen organizado experimentó una transformación profunda. Las organizaciones criminales ya no dependen exclusivamente del narcotráfico, sino que incursionan en tráfico de armas, trata de personas, contrabando, extorsión, lavado de activos y otras economías ilícitas. Esta diversificación les permite generar múltiples fuentes de financiamiento y estructuras más resistentes a la acción policial.

El verdadero desafío no consiste únicamente en detener a quienes ejecutan los delitos, sino en desarticular las estructuras que hacen posible su continuidad.

Para Chile, el debate adquiere especial relevancia. La persecución criminal requiere avanzar desde una lógica centrada en individuos hacia una capacidad de identificar organizaciones completas: sus liderazgos, financiamiento, logística, comunicaciones, redes de apoyo y mecanismos de lavado de dinero. Mientras que detener al ejecutor puede resolver un delito específico, desmantelar la estructura puede impedir que ese delito vuelva a producirse. Este cambio de perspectiva resulta fundamental frente a organizaciones con capacidad de reemplazar rápidamente a sus integrantes.

En este nuevo escenario, la inteligencia criminal adquiere un papel estratégico. Anticipar movimientos, identificar vínculos, detectar flujos financieros e integrar información de distintas instituciones puede ser tan importante como la capacidad operativa de las policías. La cooperación entre organismos aparece como uno de los principales desafíos: policías, Ministerio Público, Aduanas, organismos financieros, sistema penitenciario y autoridades migratorias manejan información que, integrada adecuadamente, permite una visión más completa de las organizaciones criminales.

El carácter transnacional del crimen organizado obliga, además, a fortalecer la cooperación internacional. Las organizaciones criminales operan simultáneamente en varios países, utilizan rutas internacionales, mueven recursos a través de distintas jurisdicciones y establecen alianzas con otros grupos. Los Estados continúan enfrentando importantes barreras jurídicas y administrativas para compartir información y coordinar investigaciones. La cooperación policial y judicial, el intercambio de inteligencia y la persecución internacional de activos criminales aparecen como herramientas indispensables. La Organización de Estados Americanos ha señalado que enfrentar la delincuencia organizada transnacional requiere mecanismos de cooperación y coordinación interinstitucional, tanto en el ámbito nacional como internacional.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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