jueves, 20 de agosto de 2026
Policial

Plan maestro de infraestructura penitenciaria busca contener crisis del sistema carcelario chileno

El aumento explosivo de la población penal y la llegada de bandas de crimen organizado transnacional dejaron obsoletas las viejas estructuras de concreto. Frente a este escenario, los ministerios de Justicia, Obras Públicas y Seguridad Pública firmaron un Acuerdo Marco de Cooperación a través de una masiva alianza público-privada, con el objetivo de inyectar más de 20,000 nuevas plazas hacia el año 2030.

El plan inyecta una primera línea de financiamiento dividida en dos bloques de 170 millones de dólares: el primero para blindar la tecnología actual, y el segundo para iniciar una expansión modular sin precedentes.

El epicentro de este cambio comenzó en la Región del Maule con la entrega del Complejo Penitenciario La Laguna en Talca. Con capacidad para 2,320 internos, este recinto ya opera con cerca de un tercio de su capacidad en sus módulos de alta seguridad, convirtiéndose en el primer termómetro del nuevo modelo.

En el norte del país, en Copiapó, tras destrabar complejos trámites técnicos y actualizar los presupuestos de adjudicación, las excavadoras se preparan para entrar al terreno el próximo año en El Arenal. Mientras tanto, en Calama, el llamado a licitación ya está abierto. Su diseño modular tripartito —que separa estrictamente a la población convencional, mujeres y reos de alta peligrosidad— será la matriz idéntica que se replicará en diez futuros penales del país.

Para responder a la crisis actual, los constructores no solo levantan nuevos muros desde cero, sino que operan de manera simultánea en los penales existentes. Faenas de ampliación y densificación civil se ejecutan en recintos estratégicos como Santiago 1, Alto Hospicio, La Serena, Rancagua, Biobío y Puerto Montt.

La infraestructura no solo cambia por fuera; redefine la vida por dentro. El Plan Maestro impone un estándar severo para neutralizar a los líderes de las bandas delictivas que operaban desde los patios comunitarios. La meta institucional es consolidar cinco recintos operando bajo un estándar de máxima seguridad reforzado. En estos módulos, el silencio y el control son totales. Los internos habitan celdas individuales y blindadas, con un régimen de patio severo limitado a un máximo de dos horas al día, donde el uso de esposas es obligatorio en cada traslado.

El Plan Maestro de Infraestructura Penitenciaria avanza bajo la presión ciudadana por mayor seguridad y la urgencia del Estado por recuperar el control total de los recintos. Los incentivos financieros están puestos sobre la mesa para que las empresas privadas acorten las ventanas de edificación, en un intento por blindar el futuro desde el interior de las cárceles.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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