jueves, 10 de septiembre de 2026
Defensa

Alemania y Corea del Sur pugnan por participación en el programa de submarinos argentino junto a Naval Group

La competencia por modernizar la capacidad submarina de la Armada Argentina se ha intensificado en las últimas semanas. Aunque la propuesta francesa basada en el Scorpène de Naval Group se posicionó como favorita durante los últimos dos años, la situación se ha vuelto más competitiva con el impulso renovado de la alemana TKMS y la creciente presencia de la surcoreana HD Hyundai Heavy Industries en Sudamérica.

De acuerdo con información del medio francés Refrance, Naval Group enfrenta el riesgo de perder un programa estimado en alrededor de 2.200 millones de euros, destinado a la adquisición de tres nuevos submarinos para la Armada Argentina. La publicación indica que podría producirse algún anuncio durante las próximas semanas.

El requerimiento responde a una situación compleja para la fuerza submarina argentina. Tras la pérdida del ARA San Juan en noviembre de 2017, Argentina quedó prácticamente sin capacidad submarina operacional, mientras que la recuperación y modernización del ARA Santa Cruz continúa condicionada por factores presupuestarios y técnicos.

Buenos Aires inició formalmente negociaciones con Naval Group mediante una carta de intención firmada en 2024 para avanzar en la adquisición de tres unidades Scorpène. El documento no constituía un contrato de compra, pero posicionó durante largo tiempo a la alternativa francesa como la principal candidata para reconstruir la fuerza submarina argentina.

Uno de los puntos planteados por Refrance es que la dificultad francesa no estaría necesariamente en el submarino ofrecido, sino en las condiciones industriales para materializar el programa, ya que los astilleros franceses mantienen una importante carga de trabajo derivada de programas nacionales e internacionales. La publicación francesa señala que se habría considerado una alternativa especialmente interesante para Argentina: aprovechar las capacidades desarrolladas en Itaguaí, Brasil, donde se construyeron localmente los submarinos derivados del Scorpène correspondientes al programa PROSUB brasileño.

Una solución de este tipo permitiría mantener a Naval Group como responsable tecnológico del programa mientras parte de la construcción se realiza en Sudamérica. Sin embargo, el financiamiento continúa siendo otro elemento central. A fines de 2025 se informaba que Argentina buscaba obtener respaldo financiero francés para concretar la adquisición, cuyo valor se situaba entonces sobre los 2.000 millones de euros.

En enero de 2025, Reuters informó que el gobierno alemán preparaba garantías por hasta 4.100 millones de euros destinadas a respaldar una eventual operación de TKMS con Argentina. La propuesta contemplaba tres submarinos Type 209, además de repuestos y entrenamiento, con entregas previstas hacia 2034 y 2035.

Durante julio de este año la campaña comercial alemana volvió a adquirir visibilidad con la visita a Buenos Aires del CEO de TKMS, Miguel Ángel López Borrego, en momentos en que la empresa busca reforzar su posición frente a la alternativa francesa.

Esto introduce una diferencia importante respecto de la situación de 2024. La carta de intención con Naval Group otorgó inicialmente una ventaja política y comercial considerable a Francia, pero mientras no exista un contrato definitivo, Argentina mantiene margen para evaluar otras combinaciones de plataforma, precio, financiamiento y apoyo industrial.

La empresa surcoreana desarrolla junto al astillero estatal peruano SIMA un proyecto de submarino convencional de aproximadamente 1.500 toneladas, conocido como HDS-1500, destinado inicialmente a la renovación de la fuerza submarina peruana. El concepto contempla baterías de ion-litio, timones en X, mástil optrónico, arquitectura abierta y un sistema integrado de combate.

Durante las últimas semanas también trascendió que Hyundai presentó a Argentina una propuesta para que SIMA Perú participe en el mantenimiento de futuros submarinos argentinos, aprovechando las capacidades que Perú está desarrollando junto a Corea del Sur.

La propuesta añade un elemento más a la competencia: las condiciones de construcción, financiamiento y soporte que acompañarán al submarino durante toda su vida útil.

Para Francia, consolidar al Scorpène en Argentina reforzaría una presencia regional que ya incluye a Chile y Brasil. Una eventual participación industrial brasileña podría profundizar la estructura logística del modelo dentro de Sudamérica. Para Alemania, recuperar el mercado argentino significaría restablecer una relación histórica, ya que la fuerza submarina argentina operó durante décadas con diseños alemanes Type 209 y posteriormente TR-1700.

Corea del Sur plantea algo diferente: su asociación con Perú puede convertir a SIMA en una plataforma industrial desde la cual proyectar construcción, mantenimiento y soporte naval hacia terceros países de la región, lo que transformaría el programa argentino en algo más que una competencia entre Scorpène, Type 209 y HDS-1500.

En juego está también qué país y qué industria naval conseguirá establecer una relación de varias décadas con la Armada Argentina en materia de entrenamiento, mantenimiento, modernización, repuestos y transferencia tecnológica.

Naval Group continúa partiendo desde una posición importante gracias al proceso de negociación iniciado en 2024. Pero mientras Buenos Aires no firme un contrato definitivo, la carrera permanece abierta.

Tanto Alemania como Corea del Sur parecen decididas a aprovechar esa ventana.

Con Información de latrinchera.cl

Editor

Redacción.

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