Dassault Aviation ha establecido un cronograma más definido para el futuro Rafale F5. Éric Trappier, presidente y director ejecutivo del fabricante francés, indicó que la compañía trabaja para estar preparada entre 2033 y 2035 con el nuevo estándar, al que denominó como un Super Rafale.
La declaración fue realizada el 27 de agosto durante las Rencontres des Entrepreneurs de Francia y recogida por Le Parisien. Según Trappier, el F5 podrá ofrecerse a clientes internacionales a partir de aproximadamente 2035 en su actual fase de desarrollo, sin contemplar un codesarrollo con otros países.
El Rafale F5 es anterior a la crisis del SCAF/FCAS. Francia inició los primeros trabajos del nuevo estándar en 2024 y ese mismo año encargó el desarrollo inicial del UCAV que deberá acompañarlo. El deterioro de la cooperación europea no dio origen al programa, pero lo encuentra en una etapa mucho más avanzada con buena parte de sus capacidades críticas bajo control de la industria francesa.
Las palabras de Trappier definen al F5 como un estándar y un avión con desarrollo más profundo. La frase sugiere una evolución más significativa que una actualización exclusivamente de software o armamento, pero no permite hablar todavía de un nuevo modelo de caza ni de una nueva generación de aeronave.
La Direction générale de l’armement (DGA) utiliza una definición de verdadera renovación de media vida del Rafale. El F5 incorporará un nuevo radar, un nuevo sistema de guerra electrónica y nuevos sensores optrónicos, además de armamento adicional y una integración mucho mayor con otros sistemas aéreos y terrestres. Francia pretende mantener así la relevancia operacional del Rafale frente a amenazas considerablemente distintas de aquellas existentes cuando se diseñó originalmente el avión.
El actual estándar F4 ya está incrementando la conectividad y capacidad de procesamiento de la plataforma. El F5 llevará esa lógica más lejos y pondrá especial énfasis en el combate colaborativo. Dassault señala que la aeronave deberá conservar capacidades ofensivas y defensivas relevantes más allá de 2060, horizonte que permite dimensionar hasta qué punto Francia pretende prolongar la vida operacional del diseño. El F5 llevará la arquitectura evolutiva del Rafale a una nueva etapa con una modernización profunda de la plataforma e integración mucho mayor con sensores, armas y sistemas no tripulados.
En octubre de 2024 Francia lanzó formalmente el desarrollo de un UCAV furtivo destinado a complementar al Rafale F5 después de 2030. Dassault lo desarrolla aprovechando la experiencia acumulada con el demostrador europeo nEUROn, aunque se tratará de un sistema nuevo.
El fabricante ha confirmado características generales del UCAV como baja observabilidad, bodega interna, control autónomo bajo supervisión humana y capacidad para operar de forma colaborativa con el Rafale. El aparato deberá apoyar al F5 en misiones de entrada en primer lugar, combate aire-aire, ataque aire-superficie y supresión de defensas aéreas enemigas. Un avión tripulado profundamente modernizado y una plataforma no tripulada furtiva capaz de asumir parte de las tareas de mayor riesgo permitirán que la supervivencia dependa de la posibilidad de distribuir sensores, armas, guerra electrónica y capacidad de decisión entre distintos nodos.
Safran presentó en junio de 2025 el M88 T-REX, una evolución del actual propulsor del Rafale capaz de alcanzar nueve toneladas de empuje con postcombustión, aproximadamente un 20 por ciento más que el M88 actual.
El incremento se obtiene mediante modificaciones específicas, entre ellas un compresor de baja presión mejorado, nuevos materiales y refrigeración para la turbina de alta presión y optimizaciones aerodinámicas en la tobera. Safran pretende mantener las dimensiones del M88 y un importante grado de compatibilidad modular con los motores existentes.
Safran define al T-REX como compatible con los futuros estándares del Rafale, pero eso no equivale todavía a afirmar que se haya seleccionado formalmente como planta motriz definitiva del F5. Su desarrollo resulta coherente con las necesidades futuras de la plataforma, pues nuevos sensores, sistemas de guerra electrónica, capacidad de procesamiento y armamento pueden aumentar tanto las necesidades energéticas como la masa del avión.
La DGA adjudicó en junio de este año a MBDA el contrato para desarrollar el Air-Sol Nucléaire de 4e Génération, cuya entrada en servicio está prevista hacia 2035. El arma sustituirá al actual ASMPA-R y será transportada por el Rafale F5 tanto en las Fuerzas Aéreas Estratégicas como en la componente aeronaval nuclear francesa.
El horizonte 2033-2035 mencionado por Trappier coincide con la renovación de la componente aérea de la disuasión francesa. Por ello, el F5 no es solamente un programa destinado a mantener competitivo al Rafale en misiones convencionales o en el mercado internacional. Su desarrollo está ligado a una de las capacidades estratégicas fundamentales de Francia.
Frente a defensas aéreas cada vez más sofisticadas, Francia necesita preservar la capacidad de ejecutar su misión nuclear aerotransportada. La introducción de una plataforma furtiva complementaria, nuevos sistemas de guerra electrónica y sensores y un arma hipersónica representa un problema operacional mucho más exigente que simplemente prolongar la vida útil de un caza.
Dassault mantiene acuerdos con la Agencia Ministerial para la Inteligencia Artificial de Defensa francesa, Thales y Harmattan AI destinados a incorporar inteligencia artificial soberana y supervisada en sus sistemas de combate. Para el Rafale, Dassault prevé algoritmos capaces de asistir al piloto en la gestión de misiones colaborativas cada vez más complejas. El problema que intenta resolver es la creciente carga cognitiva asociada a un escenario donde el tripulante deberá gestionar información procedente de otros nodos y potencialmente la interacción con plataformas autónomas, aparte de armas y sensores.
Dassault ya sitúa explícitamente al F5 dentro del mercado de exportación. La compañía espera poder ofrecerlo internacionalmente desde aproximadamente 2035. Para entonces, el producto será considerablemente distinto del Rafale actualmente comercializado, no solamente por las modificaciones incorporadas al avión, sino porque la propuesta francesa podría evolucionar hacia una oferta basada en un sistema de combate donde la aeronave tripulada, las armas, los sensores, las redes y eventualmente una plataforma no tripulada formen parte de una arquitectura común.
Esto también plantea cuestiones que Dassault no ha detallado, como qué capacidades del futuro UCAV estarán disponibles para exportación, qué restricciones podrían derivarse de tecnologías relacionadas con la disuasión nuclear francesa ni cuál será la configuración exacta ofrecida a operadores extranjeros. Son cuestiones importantes porque determinarán hasta qué punto un Rafale F5 de exportación reproducirá las capacidades del sistema francés.
La expresión Super Rafale utilizada por Trappier funciona bien para dimensionar la ambición del programa, pero puede resultar engañosa si se interpreta como el anuncio de un avión completamente nuevo.
El F5 representa la modernización de media vida más importante del Rafale y al mismo tiempo una transición desde la lógica tradicional de mejorar una plataforma individual hacia otra donde las capacidades se distribuyen entre varios sistemas. Un nuevo radar, nuevos sensores, guerra electrónica, armas de nueva generación, mayor procesamiento de información y posiblemente una nueva evolución de la planta motriz ampliarán las prestaciones del avión. Pero será su integración con el futuro UCAV la que probablemente marque la diferencia operacional más profunda.
Las declaraciones de Trappier aportan dos datos que faltaban para completar parcialmente ese panorama. Dassault apunta a disponer de esta capacidad hacia 2033-2035 y pretende llevarla posteriormente al mercado internacional.
Con Información de latrinchera.cl
