Jimena Mora Corredor, Senior Corporate Counsel de la Unidad de Crímenes Digitales de Microsoft (DCU), fue entrevistada sobre la situación de ciberamenazas en Chile y el panorama global de seguridad digital.
La DCU es una unidad internacional responsable de identificar, investigar y desarticular infraestructura criminal. Según operaciones recientes, esta unidad identificó en Chile 5.606 víctimas de Lumma Stealer, 1.636 de Fox Tempest y 479 vinculadas a RedVDS, sumando más de 7.700 víctimas que fueron identificadas y compartidas con socios a través del Programa de Inteligencia de Ciberamenazas de Microsoft (CTIP).
Mora Corredor señaló que estas cifras demuestran un cibercrimen que se profesionaliza y se ofrece cada vez más como servicio, utilizando inteligencia artificial para reducir costos, barreras de conocimiento y fricción. La IA puede ampliar la escala del phishing, mejorar la suplantación de identidad, acelerar el reconocimiento y apoyar el desarrollo y depuración de malware. Los infostealers han ganado relevancia como vía de entrada al permitir el robo de credenciales y tokens, posibilitando que atacantes inicien sesión con identidades comprometidas sin necesidad de acceso forzado.
En el 80% de las respuestas reactivas a incidentes observadas por Microsoft hubo compromiso o recolección de datos. Gobierno y tecnologías de la información fueron los sectores más afectados, mientras que investigación y academia también aumentaron como objetivos.
La misma tecnología que eleva la velocidad de las amenazas permite analizar señales, detectar patrones y coordinar defensas a una escala sin precedentes. Microsoft procesa más de 100 billones de señales de seguridad por día, realiza 72.000 millones de acciones diarias para reforzar seguridad, monitorea más de 1.500 grupos de amenazas y cuenta con más de 34.000 profesionales de seguridad.
La DCU combina inteligencia de amenazas, investigación técnica, herramientas legales y alianzas público-privadas. El caso Lumma Stealer ejemplifica este modelo: Microsoft identificó más de 394.000 dispositivos Windows infectados entre marzo y mayo de 2025, e interrumpió más de 2.300 dominios vinculados a la operación, incluyendo 1.400 incautados por la DCU mediante orden judicial.
Respecto a la cifra de 7.700 víctimas en Chile, Mora Corredor afirmó que confirma que el país está expuesto a operaciones criminales de alcance internacional, como sucede en todos los países del mundo. Evidencia una transformación más amplia donde el cibercrimen se profesionaliza y usa IA para ampliar campañas de phishing o suplantación de identidad, reduciendo barreras técnicas para ejecutar ataques a escala. La respuesta, agregó, no puede depender de una sola organización o herramienta, sino que requiere combinar capacidades humanas, tecnología, inteligencia de amenazas, instrumentos legales e intercambio de información entre gobiernos, fuerzas del orden, empresas, academia y el ecosistema de ciberseguridad.
Sobre la preparación de organizaciones chilenas para detectar intrusiones, Mora Corredor enfatizó que esta modalidad refuerza la necesidad de monitorear continuamente identidades, accesos, dispositivos y comportamientos anómalos. El dato de que en el 80% de respuestas reactivas a incidentes hubo compromiso o recolección de datos refuerza la importancia de invertir en prevención, visibilidad, detección temprana y capacidades de respuesta coordinada.
Los infostealers representan un desafío relevante porque cambian la lógica tradicional de la intrusión: pueden robar credenciales o tokens almacenados en un dispositivo y permitir acceso al correo, aplicaciones corporativas o información sensible aparentando ser un usuario legítimo. Una persona puede descargar inadvertidamente un archivo malicioso desde un correo de phishing o página que imita un servicio legítimo. A partir de ahí, el atacante obtiene credenciales para ingresar a servicios corporativos. Señales de alerta incluyen conexiones desde ubicaciones inusuales, accesos en horarios atípicos o intentos de consultar información que el usuario normalmente no utiliza.
Respecto al impacto de la inteligencia artificial, Mora Corredor señaló que el principal ha sido aumentar la velocidad, escala y sofisticación tanto de ataques como de defensa. Para ciberdelincuentes, la IA amplía campañas de phishing, mejora suplantación de identidad, acelera reconocimiento de objetivos y apoya desarrollo y depuración de malware, reduciendo costos y barreras de conocimiento. Puede redactar mensajes de phishing mejor contextualizados, adaptar campañas a distintos idiomas y crear contenidos que imiten con precisión la comunicación de empresas e instituciones. También acelera análisis de información pública sobre potenciales víctimas.
Simultáneamente, la IA fortalece significativamente la defensa al analizar grandes volúmenes de señales, detectar patrones difíciles de reconocer manualmente y coordinar respuestas a escala sin precedentes.
Mora Corredor concluyó que la IA es un multiplicador de capacidades tanto para amenazas como para ciberdefensa. La diferencia radicará en qué tan rápido las organizaciones logren combinar esta tecnología con talento, preparación, inteligencia de amenazas y colaboración.
Respecto a su participación en Cybersec 2026, Mora Corredor expresó sorpresa gratamente por el alto nivel de participación e interés de distintos actores por compartir y aprender entre sí, tanto desde organismos públicos como privados. Señaló que en un mundo cada vez más influenciado por inteligencia artificial, este tipo de encuentros destaca la importancia de mantenerse actualizado en defensa digital, compartiendo soluciones y prácticas que fortalezcan el ecosistema.
Con Información de elradar.cl
