Con un llamado a reconocer el papel estratégico que desempeña la seguridad privada en la protección de las personas y la prevención del delito, se dio inicio al seminario organizado por la Asociación Chilena de Empresas de Seguridad (ASEVA), instancia que reunió a representantes del sector público, la industria y especialistas para analizar los desafíos del nuevo sistema de seguridad en Chile.
En sus palabras de bienvenida, el presidente de ASEVA, Rodrigo Badilla Navas, planteó que la seguridad privada debe dejar de ser considerada un complemento y pasar a ser entendida como un componente esencial del sistema nacional de seguridad.
«Ha llegado el momento de entender que la seguridad privada no es un complemento del sistema de seguridad; es parte del sistema. Comparte el mismo propósito: prevenir el delito, proteger a las personas y contribuir a la seguridad del país», señaló.
Badilla enfatizó que quienes desarrollan labores de protección también requieren respaldo institucional y reconocimiento por parte del Estado. «Quienes cuidan de Chile también merecen que Chile los cuide», afirmó, invitando a construir una conversación permanente sobre el futuro de la seguridad, basada en el diálogo, la coordinación y una visión más humana del sistema.
Posteriormente, el subsecretario de Seguridad Pública Gonzalo Guerrero Valle profundizó en uno de los conceptos centrales de la jornada: la necesidad de abandonar la tradicional separación entre seguridad pública y seguridad privada.
Según explicó, dicha diferenciación respondió durante décadas a una lógica de organización del Estado que hoy ya no responde a la realidad ni a las nuevas amenazas. «La distinción entre seguridad pública y seguridad privada es muy antigua y hoy se encuentra totalmente obsoleta», sostuvo, agregando que el Estado enfrenta desafíos tecnológicos, sociales y delictuales que requieren nuevas formas de coordinación.
En ese contexto, propuso comprender la seguridad como un ecosistema integrado, donde interactúan permanentemente múltiples actores con responsabilidades complementarias.
Durante su exposición, el subsecretario explicó que el nuevo enfoque considera la participación coordinada de municipios, policías, instituciones públicas, empresas de seguridad privada, organismos de seguridad municipal e industria tecnológica vinculada a la seguridad.
A su juicio, estos actores conforman un sistema mucho más complejo que el concebido históricamente y requieren mecanismos permanentes de coordinación. «La seguridad pública, la seguridad municipal y la seguridad privada son tres componentes de un mismo sistema», indicó.
La autoridad también repasó los principales instrumentos que sustentan la nueva institucionalidad en materia de seguridad. Entre ellos destacó la Ley N.º 21.730, que establece el nuevo marco regulatorio para la seguridad privada; el reglamento que define la estructura, coordinación y funcionamiento del sistema; la Política Nacional de Seguridad Pública, vigente desde 2025 por un período de seis años, y el Sistema Nacional de Seguridad Pública como instancia de coordinación y colaboración entre instituciones.
Dentro de este esquema, la seguridad privada mantiene un rol coadyuvante, es decir, de apoyo a las funciones propias del Estado en materia de seguridad pública, aunque el subsecretario planteó que aún existen desafíos regulatorios y de fiscalización que deberán fortalecerse durante la implementación del nuevo modelo.
Las intervenciones inaugurales del seminario dejaron como principal conclusión que Chile avanza hacia un cambio de paradigma en materia de seguridad. Tanto el sector público como la industria coincidieron en que la prevención del delito exige una mayor integración entre todos los actores involucrados, dejando atrás visiones fragmentadas para construir un sistema colaborativo, profesional y orientado a enfrentar los desafíos que impone la delincuencia y las nuevas amenazas del siglo XXI.
En ese escenario, la seguridad privada deja de ser concebida únicamente como un servicio complementario para posicionarse como un actor estratégico dentro de un ecosistema nacional de seguridad que demanda coordinación, confianza institucional y objetivos compartidos.
Con Información de revistaseguridad.cl
