Más de una década después del mayor retiro preventivo de vehículos registrado en la historia de la industria automotriz mundial, los airbags defectuosos fabricados por la empresa japonesa Takata siguen representando un riesgo para miles de conductores chilenos. A pesar de las reiteradas campañas de recall impulsadas por fabricantes, concesionarios y el Servicio Nacional del Consumidor (SERNAC), una parte importante del parque automotor afectado aún no ha sido intervenida.
Las autoridades y la industria expresan preocupación por esta situación, ya que el defecto no disminuye con el paso del tiempo, sino que aumenta su peligrosidad a medida que envejecen los componentes.
El problema radica en el inflador del airbag, que utiliza nitrato de amonio como agente propulsor. La exposición prolongada a altas temperaturas y humedad puede deteriorar este componente, provocando que al activarse durante una colisión, el inflador explote violentamente y proyecte fragmentos metálicos hacia el interior del habitáculo.
En lugar de proteger al conductor o al pasajero, el sistema puede transformarse en una fuente de lesiones graves e incluso mortales. Este defecto ha originado uno de los recalls más grandes de la historia automotriz, involucrando a más de 100 millones de airbags en todo el mundo y a una veintena de fabricantes.
En Chile, el SERNAC mantiene vigente desde hace varios años una serie de alertas de seguridad para vehículos equipados con airbags Takata. Diversas marcas mantienen campañas activas de reemplazo gratuito: Toyota, Honda, Nissan, BMW, Mazda, Subaru, Mitsubishi, Chrysler, Dodge, Jeep, Fiat, Citroën, Peugeot, Opel, DS Automobiles y RAM.
Durante 2026, Stellantis reforzó nuevamente el llamado a propietarios de vehículos fabricados entre 2003 y 2018 para que verifiquen si sus unidades están afectadas y realicen el reemplazo sin costo.
Aunque el SERNAC publica periódicamente las campañas de seguridad, no existe actualmente una cifra pública consolidada que indique cuántos vehículos en Chile aún no han realizado el reemplazo de los airbags Takata.
Lo que sí reconocen fabricantes y autoridades es que todavía existen miles de vehículos circulando con airbags pendientes de sustitución, principalmente porque muchos automóviles han cambiado de propietario, existen vehículos importados usados cuyo historial es desconocido, algunos dueños desconocen que su automóvil forma parte del recall, y otros simplemente nunca acudieron al concesionario para efectuar el cambio. La industria estima que una parte relevante de los llamados a revisión aún permanece sin ejecutar, razón por la cual las campañas siguen plenamente vigentes.
El cambio del airbag no tiene costo para el propietario, independientemente de la antigüedad del vehículo o de si ya expiró la garantía comercial. Los fabricantes disponen de campañas permanentes donde basta ingresar el número VIN para verificar si el automóvil está afectado y agendar la intervención correspondiente. El procedimiento suele demorar entre una y tres horas, dependiendo del modelo.
Los especialistas advierten que el riesgo no desaparece mientras el vehículo siga circulando. Al contrario, el deterioro químico del inflador aumenta con el tiempo, especialmente en zonas con variaciones de temperatura y humedad. Por ello, las campañas de reemplazo no tienen fecha de expiración y continúan desarrollándose incluso para vehículos con más de 20 años de antigüedad.
Desde una perspectiva de seguridad vial, el caso Takata demuestra que la seguridad de un vehículo no termina cuando sale de fábrica. La respuesta oportuna a las campañas de recall constituye una responsabilidad compartida entre fabricantes, concesionarios y propietarios. En Chile, el SERNAC continúa publicando nuevas alertas y recordatorios para que los usuarios revisen periódicamente si su vehículo presenta campañas pendientes. Ignorar estos llamados puede significar que un elemento diseñado para salvar vidas termine convirtiéndose en un riesgo mortal.
Con Información de revistaseguridad.cl
