viernes, 21 de agosto de 2026
Policial

Desaparece el anonimato en las llamadas telefónicas

Con la entrada en vigencia del registro obligatorio de líneas prepago conforme a la Ley N.º 21.729, el Estado chileno implementó una medida orientada a combatir uno de los recursos más utilizados por el crimen organizado: el anonimato de las líneas telefónicas descartables.

El procedimiento de verificación de identidad podrá realizarse de forma virtual o presencial e se incorporará a los sistemas que las operadoras implementaron durante 2025 para gestiones como contratación de servicios, portabilidad, cambio de equipo, reposición de SIM o adquisición de planes. Para efectuar esta validación, los operadores podrán utilizar autenticación biométrica y otros métodos de verificación de identidad. Entre los mecanismos disponibles se encuentran la huella dactilar, el reconocimiento facial, preguntas de seguridad, doble factor de autenticación y la firma electrónica avanzada.

El fin del «chip desechable»

En la operativa de las bandas criminales, la tarjeta SIM prepago era considerada un insumo de uso único. Se adquiría en cantidad, se utilizaba para realizar llamadas extorsivas desde la cárcel o para coordinar acciones delictivas en la vía pública, y posteriormente se descartaba.

Al obligar a las empresas concesionarias a mantener una Base de Datos de Usuarios (BDU) con cédula de identidad, pasaporte, IMEI del equipo y validaciones biométricas, el espacio para actividades delictivas se reduce significativamente:

  • Fin a la venta informal anónima: Activar una tarjeta SIM requiere ahora verificación de identidad directa (digital o en sucursal) vinculada al RUT o pasaporte.
  • Trazabilidad cruzada: El cruce entre el número móvil, la identidad del titular y el código IMEI del teléfono crea un registro que facilita el trabajo investigativo del Ministerio Público y las policías.
  • Restricción de acumulación: La normativa establece alertas y límites presenciales para quienes intenten registrar múltiples líneas bajo un mismo nombre, evitando la creación de «centrales piratas».

Para los más de 4,4 millones de usuarios prepago en el país, el proceso se traduce en una validación sencilla al recargar o activar una bolsa de datos. Sin embargo, para la inteligencia policial, el impacto es estructural. La medida elimina la estrategia de operar sin identificación en el espacio radioeléctrico.

Aunque el crimen organizado suele buscar resquicios, como la suplantación de identidad o el uso de identidades robadas, la incorporación de sistemas de validación biométrica y almacenamiento de registros por un plazo de 5 años convierte al teléfono prepago de una herramienta de camuflaje en un potencial elemento de prueba durante una investigación penal.

Con Información de revistaseguridad.cl

Editor

Redacción.

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