La creciente presencia de amenazas aéreas en los escenarios de combate donde operarían las unidades del Ejército de Tierra requiere el fortalecimiento de las capacidades antiaéreas disponibles actualmente. Aunque existen iniciativas en desarrollo, este proceso necesita un impulso adicional. Entre los sistemas de defensa antiaérea que utiliza el Ejército de Tierra se encuentran aproximadamente 180 puestos de tiro Mistral, adquiridos a Francia en los años noventa del siglo pasado y modernizados mediante la incorporación de sistemas de tiro nocturno y plataformas móviles que permiten desplegar los lanzadores con mayor flexibilidad táctica.
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